AMUS libera diversos ejemplares de aves

El jueves 25 de agosto la organización ecologista AMUS liberó diversos ejemplares de Buitres leonados, Cigüeñas, Lechuzas blancas y Cernícalos; cuatro especies entre otras, que por sus hábitos alimenticios son particularmente vulnerables a entrar en contacto con agentes tóxicos y contaminantes.



A todos los participantes en esta liberación se les hizo entrega de un manual que recoge información sobre buenas prácticas en agricultura y en ganadería y sobre la biología y costumbres de las especies silvestres más próximas al medio rural. Esta publicación se enmarca dentro del proyecto “Pastando biodiversidad” financiado por la Fundación Biodiversidad. Desde AMUS, a través de una nota de prensa, expresan lo siguiente:


SALUD AMBIENTAL Y FAUNA SALVAJE


Las especies en general están cada vez más expuestas a agentes tóxicos como consecuencia de actividades industriales y agrarias, la nuestra por supuesto no está eximida de esta exposición, es más, convivimos diariamente en contacto con elementos nocivos que nos generan enfermedades de naturaleza diversa.
En fauna salvaje las intoxicaciones  pueden estar premeditadas o pueden ser accidentales. Las primeras obedecen a una práctica ilegal y por tanto perseguida por la ley empleada en España hace alguna década para la eliminación de la fauna predadora (rapaces y carnívoros principalmente). Aunque parezca inconcebible aún se emplean cebos envenenados para erradicar predadores en algunos cotos cinegéticos, práctica por otra parte infravalorada por las administraciones competentes.

Existen miles de agentes químicos tóxicos en el medio pero nosotros destacaremos por su incidencia en las aves silvestres al plomo y a los pesticidas utilizados en agricultura concretamente a los organoclorados y lo organofosforados. Los rodenticidas empleados para combatir las plagas de roedores también provocan serios efectos sobre las rapaces que se alimentan de roedores. En líneas muy generales el diagnóstico de aves intoxicadas es complejo sobre todo en la identificación del tóxico (metabolismo muy rápido de la mayoría) y en el empleo terapéutico de un antagonista (los hay para muy pocos)  ya que los síntomas son comunes a cuadros de patologías diversas. Los organofosforados que son los más utilizados son compuestos neurotóxicos que inactivan una enzima responsable del correcto funcionamiento neuromuscular. La sintomatología por tanto corresponde a episodios de crisis neurológicas o nerviosas y la muerte es sobrevenida por parada respiratoria.


Lo que nos interesa destacar de todo esto es la deficiente salud de los ecosistemas y la vulnerabilidad cada vez mayor de la fauna a un medio atestado de amenazas y algunas de ellas no tan evidentes como pudieran ser el trafico rodado, las líneas eléctricas, los disparos…sino lo que es peor, enmascaradas por ejemplo en los sistemas de producción agraria y en los desechos de la propia actividad industrial.

En el hospital de AMUS  se han atendido en las últimas semanas pacientes con signos de intoxicación aguda por haber entrado en contacto con tóxicos a través de la cadena alimenticia. Esta causa de ingresos se ha incrementado en los últimos años.

 

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