La Asociación de Personas con Problemas de Peso de Almendralejo empezó hace 25 años para atender las necesidades de las personas obesas. En estos años, más de 3000 personas han pasado por la asociación

Lecciones magistrales de flamenco en el Hogar del Pensionista

El pasado 2 de agosto, el escenario exterior del Hogar del Pensionista de Fuente del Maestre se convirtió en una cátedra de flamenco y cante jondo en vivo. Dentro de la XIX Semana Cultural que está celebrando la entidad, el Festival Flamenco, a cargo de los cantaores José Guerrero (Fuente del Maestre), Juana Cruz (Almendralejo) y el Niño de la Ribera (Cáceres) y acompañados por Pablo Guerrero a la guitarra,  hizo que la noche se llenara de quejíos profundos, alegrías llena de ricos matices, largos versos con cadencia de granaínas, alegres fandangos para contar verdades de la vida o los palos extremeños por excelencia: Los Tangos y Jaleos. 

Abrió la noche el fontanés José Guerrero, con un repertorio de cantes soportados por ese hilo de voz limpia y fina, como una cadena de oro, que se esfuerza en buscar los recovecos del palo. Estuvo, como el resto de cantaores, magistralmente acompañado a la guitarra por su hijo, Pablo Guerrero; que, empezando por afición pura, está demostrando un gran crecimiento artístico y una osadía dignas de alabar.

Después cantaría la almendralejense Juana Cruz, una de las grandes saeteras del país, maestra de cantaoras como Rosario Abelaira y, como en ella es ya característico, con una humildad que, a medida que va desarrollando en forma de arte puro sobre el escenario, resulta apabullante. Juana Cruz suspiró largamente antes de cantar, reconoció tener las mariposillas en el estómago propias de los grandes que no pueden verse a sí mismos en su alta dimensión, y dejó si aliento a los presentes. Ella, que es maestra en saetas y colombianas, timbró su voz de cristal a su antojó, alargó y recortó los versos a medida del sentimiento que la letra requería, sostuvo la emoción en un chorro de voz limpio, sin despeinarse, mostró reaños en letras comprometidas  y cuando acabó por fandangos, el público le pidió más. Dice que a veces siente que “a los que van siendo mayores, se les llama menos para actuar”, reivindicando de una forma modesta que la gente que vive por y para transmitir desde el cante no puede vivir fuera de la tablas, tenga la edad que tenga. 

Desde luego, los 80 años de los que presume el cacereño Simón garcía, el Niño de la Ribera, no son ningún impedimento para volver a demostrar que es un cantaor de raza, forjado por la vida y una verdadera enciclopedia viva del flamenco. Empezó con 9 años, cuando le pidieron que “hiciera algo” en un colegio: “Me arranqué con un fandango y se armó la marimorena. Desde entonces empieza mi vida siempre unida al flamenco, no hay un solo pueblo de Extremadura en el que no haya cantado. Y he estado en muchos sitios de España, en Costa Rica y he participado en recitales de Cátedras de Flamencología en muchos sitios, en Jerez de la Frontera, en la Universidad Autónoma y en el Ateneo de Madrid, en Cádiz, Huelva, Córdoba,…”. Cabe reseñar que ha actuado con los grandes del flamenco como Camarón, Antonio Mairena, Fosforito, Caracol, El Cabrero, Pepe Marchena o con su admirado Porrina de Badajoz. 

Dijo que la edad es “un estado interior”: “Hay gente joven a la que se le nota mayor porque no han encontrado su camino en la vida, ése, como es el flamenco en mi caso, que te mantiene vivo y te hace despertar cada mañana como si los años no pasaran, como si fuese ayer cuando me subí a aquel escenario del colegio donde comenzó mi vida…”. 

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