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La disfunción eréctil

La disfunción eréctil es el  nombre actual que utilizamos para referirnos a la dificultad que presenta un varón para tener una erección del pene que permita relaciones sexuales satisfactorias. No debe confundirse la disfunción eréctil con otros problemas de la salud sexual como son la falta de deseo, la fertilidad, etc. El término impotencia es antiguo, inexacto y con una carga negativa que hace que no se utilice en el ámbito profesional.

 

La salud sexual, como otros    aspectos del sexo, ha sido un tema de difícil abordaje por pudor o vergüenza. En la actualidad cada vez hay más médicos interesados en la salud sexual de los pacientes y más varones dispuestos a consultar cuando presentan trastornos.
La erección del pene se produce de la siguiente forma: un estímulo provoca la liberación de una sustancia químicas a nivel de los vasos de unas estructuras llamadas cuerpos cavernosos, que se dilatan, acumulan sangre y producen un gran aumento de volumen. Cuando los cuerpos cavernosos se vacían de sangre aparece la detumescencia del pene y vuelve al estado de     flacidez.

En la erección influyen factores psicológicos, neurológicos, vasculares y hormonales, pudiéndose producir por estímulo sensorial (caricias, imágenes, etc) o por estímulos psicógenos (pensamientos, recuerdos). El cerebro puede facilitar o inhibir el reflejo a la erección.

La disfunción eréctil es un trastorno frecuente, hasta uno de cada tres varones puede presentarla en mayor o menor intensidad. Además, existe una relación directa con la edad, es decir, es más frecuente en los pacientes de mayor edad.

La presencia de disfunción eréctil en un paciente es importante por dos motivos fundamentalmente:
1.    Porque puede ser la manifestación de una enfermedad que puede repercutir en otras partes del organismo. Por ejemplo, la diabetes puede afectar a la erección y también al riego de las piernas o del corazón.
2.    Porque puede generar ansiedad, depresión y deteriorar las relaciones de pareja y secundariamente repercutir negativamente en las relaciones familiares y socio-laborales.
Los dos grupos principales de causas de la disfunción eréctil son:
A. La asociada a factores psicológicos. Es la más frecuente en las personas más jóvenes. No hay ninguna enfermedad orgánica (es decir los vasos sanguíneos, la hormonas, las terminaciones nerviosas son normales). Los responsables son problemas psicológicos como la depresión, la ansiedad (incluida la “ansiedad de rendimiento” desencadenada por el miedo a defraudar a la mujer), el estrés, la falta de concentración por preocupaciones laborales, familiares, etc., son las que alteran los reflejos sexuales y provocan que la erección no sea satisfactoria.
B. La asociada a problemas físicos. Es más frecuente ellos pacientes de mayor edad. Lo principal son las causas vasculares, en las que la erección se ve afectada por que el pene no puede acumular la sangre necesaria. Vamos a encontrar este tipo de problemas en los pacientes con vasos sanguíneos arteriosclerosis dañados por la hipertensión, la diabetes, el consumo de tabaco, con exceso de colesterol. Otras causa son las neurológicas (lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o las intervenciones quirúrgicas en la pelvis dañan los nervios implicados en la erección y no existe relación entre el cerebro y el pene), la endocrinas (déficit de androsterona, que es la hormona sexual masculina) y las farmacológicas (algunos medicamentos tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección).

El diagnóstico se realiza tras una historia completa que recoja datos como la ingesta de fármacos, el consumo de alcohol y tabaco, los antecedentes de diabetes, hipertensión y arteriosclerosis. Se realiza una exploración general valorando la existencia de signos de enfermedades vasculares y también una exploración de los genitales. Finalmente se realizarán analíticas o pruebas como ecografías dependiendo de cada caso. Se deben valorar los trastornos emocionales, que no siempre son evidentes.

La disfunción eréctil es un problema médico que tiene tratamiento. En la actualidad una gran cantidad de pacientes son tratados satisfactoriamente. Dependiendo de cuál sea la causa el tratamiento puede se psicológico, hormonal, con pastillas, inyecciones o mediante intervención quirúrgica.

Qué puede hacer:


•    Si nota síntomas de disfunción eréctil no rehúya el problema. No se sienta solo. Hable con su pareja. Consulte abiertamente con su médico. Sepa que es una situación que puede ser superada con éxito en muchas ocasiones. Tenga en cuenta que con solo revisar la medicación con su médico puede mejorar el problema. Si es necesario, él le recomendará un profesional cualificado.
•    Manténgase en forma.
•    Lleve una vida saludable: deje de fumar, no tome alcohol y lleve una alimentación variada.
•    Controle de la diabetes, la presión arterial y el colesterol
•    No tome medicamentos antes de la valoración por su médico.
•    Tenga unas expectativas realistas respecto a las relaciones sexuales, sin estrés.

Este artículo ofrece información general acerca de la disfunción eréctil para que mejore su conocimiento sobre el mismo. No tiene el objetivo de proporcionarle cuidados ni tratamiento. Si necesita alguna aclaración puede hacérnosla llegar a través del email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

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