La gripe estacional. Es tiempo de prevenir

La gripe estacional es la forma habitual de gripe y se llama así porque ocurre durante la estación fría.  Aunque es una enfermedad muy conocida por todos, ya que es muy probable que la padezcamos varias veces a lo largo de nuestra vida, vamos a repasar algunos de sus aspectos más importantes.

 

Empezaremos diciendo que la gripe es una enfermedad infecciosa, provocada por el virus de la gripe, un pequeño microorganismo que tiene una gran capacidad para pasar de persona a persona (capacidad de contagio) generando  epidemias en las temporadas frías del año.  En ocasiones, estas epidemias son tan grandes que afecta a población de muchos países de diferentes continentes, dando lugar a lo que se denomina pandemia.

Para entender la gripe, debemos saber que en la defensa contra las infecciones nuestro organismo desarrolla unos ANTICUERPOS contra las proteínas del virus, una vez que ha entrado en contacto con él. Estos anticuerpos permiten neutralizar al virus rápidamente si hay una segunda infección. Enfermedades víricas como el sarampión, la varicela o la parotiditis (“paperas”) sólo se sufren una vez en la vida porque tenemos anticuerpos contra ellas una vez que las hemos sufrido (o si hemos sido vacunados). Sin embargo, ¿por qué podemos sufrir la gripe todos los inviernos? La causa es que el virus de la gripe “muta”, es decir, cambia sus proteínas por lo que los anticuerpos ya no pueden reconocerlo y son inútiles. Se ha convertido en un “virus nuevo”. Como un coche al que se le pone una matrícula falsa. Por esta misma razón tampoco es útil la vacuna de la gripe de un año para otro, mientras que para otras enfermedades (como la hepatitis B) sirve una única vacuna.

Los síntomas de la gripe nos son muy familiares: malestar general, fiebre, dolor de cabeza, tos, congestión nasal, dolor muscular, etc. A diferencia del catarro o “constipado” el inicio de la gripe es brusco y la enfermedad cursa con una gran afectación del estado general, es decir, hace imposible mantener la vida normal y nos obliga a guardar reposo en cama. La fiebre y los demás síntomas suelen desaparecer en la mayoría de los casos en el plazo de una semana, sin necesidad de atención médica.  Sin embargo, para la personas con problemas crónicos, como EPOC, diabetes, enfermedades cardiovasculares, asma, etc.  la gripe puede suponer un proceso grave, que puede descompensar su proceso crónico y además dar lugar a complicaciones graves como la neumonía, la insuficiencia respiratoria, etc.

Tenemos que saber que el contagio de la gripe se produce por contacto con las secreciones respiratorias de una persona infectada. Estas secreciones al estornudar, al toser o al limpiarnos con el pañuelo están cargadas de virus y si una persona no “inmunizada” (es decir, sin defensas preparadas para ese virus) entra en contacto con ellas, acabará desarrollando la infección tras un periodo de 5 a 7 días (que es lo que se llama periodo de incubación). 

Recordar que una persona no sólo es contagiosa mientras tiene síntomas, sino desde 2-3 días antes y hasta una semana después de su curación.

Como dijimos anteriormente, la alta contagiosidad y el encontrarse cada temporada con población sin defensas específicas (por la mutación del virus) son habituales lo brotes epidémicos en colegios, cuarteles, residencias, etc, en los meses fríos de enero a marzo, que pueden alcanzar hasta el 20% de la población en algunos momentos.

El diagnóstico de gripe es clínico, es decir basado en los síntomas del paciente y no se necesitan análisis, radiografías ni otras pruebas, salvo si se sospechan complicaciones.
La principal medida contra la gripe es la vacunación antigripal. La vacuna de la gripe es una vacuna de las llamadas “inactivadas” ya que se elaboran con virus muertos y se administra en inyección subcutánea, prácticamente indolora, generalmente en el brazo. La vacuna provoca la generación de anticuerpos por el organismo, que a las 2 semanas aproximadamente está preparado para protegernos de la infección, si ésta se produjera. Pese a la correcta vacunación, es posible desarrollar otros cuadros gripales, ya que la vacuna antigripal no protege contra otras infecciones de otros virus que provocan enfermedades que se le puenden parecer mucho.

Cuando tenga gripe recuerde que las medidas básicas para cualquier persona son guardar reposo, mantener una buena hidratación y tratar los síntomas (analgésicos comunes para el dolor, antipiréticos para la fiebre, antitusígenos para la tos, si ésta es importante.)   Por supuesto que si fuera fumador, no debe fumar.  Aunque existen medicamentos antivirales para la gripe, sólo están indicados para aquellos pacientes que pueden sufrir complicaciones graves y deben ser prescritos por el médico.

Qué puede hacer para no contraer y no contagiar la gripe:
- Vacunándome anualmente en otoño, si estoy entre los grupos de riesgo.
- Evitar el contacto con personas que estén enfermas.
- Cuando tengo la enfermedad, quedándome en casa para evitar transmitir la gripe y que otros enfermen.
- Cubrirme la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar, tirando el pañuelo después de usarlo
- Lavarme las manos frecuentemente con agua y jabón, tanto si estoy enfermero como si estoy en contacto con personas que puedan contagiarme.

Este artículo ofrece información general acerca de la gripe para que mejore su conocimiento sobre el mismo. No tiene el objetivo de proporcionarle cuidados ni tratamiento. Si necesita alguna aclaración puede hacérnosla llegar a través del correo electrónico
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