Reportaje sobre los Premios Espiga del Vino y del Corcho organizado por Caja Rural de Extremadura en los jardines de La Galera, en Badajoz

 

Miguel Durán Navia y el valor de la familia en un deportista de élite

En la sección "El artículo destacado del mes" de la edición impresa de septiembre

Miguel Durán, en su casa, mostrando una insignia de Río 2016, junto a su hermana y sus padres

La familia Durán Navia ha recibido en su casa a La Gaceta Independiente para compartir con nuestros lectores las sensaciones y emociones que supone haber tenido un hijo participando en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El nadador de Almendralejo, Miguel Durán, ha relatado para este medio lo que ha supuesto para él esta experiencia deportiva, sin ningún miedo a responder por el hecho que marcó su participación en estos Juegos, la salida nula en la prueba de 400 libres. Y nos habla sin titubeos sobre este momento, porque tiene muy claro que ese instante en particular, y toda la competición en general le ha servido para madurar como deportista, crecer ante las adversidades y convertirse en un nadador con un único objetivo: Tokio 2020. Pero Miguel no nada solo; lo hace sin duda en compañía de su familia, de su hermana y de sus padres, Manuel y Manola, que han vivido con auténtica pasión estos Juegos Olímpicos, convirtiéndose en un pilar fundamental en el rendimiento de su hijo. Es por ello, que en esta entrevista gana sentido el valor que la familia aporta a este deportista de élite, seguramente el mejor que ha dado nuestra comarca en la historia.

 

Miguel Durán ha nadado dos pruebas en Río: los 400 libres, donde actualmente ostenta el récord de España, y los 4x200. Durante su estancia en la Villa Olímpica, que la valora como bien acondicionada a diferencia de las delegaciones de otros países, que fueron muy críticas, Miguel estuvo residiendo en un apartamento con varios deportistas en habitaciones dobles. Sus actividades en un día sin competición se resumían en nadar por la mañana y por la tarde, en sesiones suaves. A medida que se acercaban los días de competición, la concentración de Miguel se incrementaba. “El ambiente entre los deportistas solo era más distendido cuando finalizamos la competición, mientras tanto, estábamos muy concentrados”, comenta Durán, quien nos habla con alegría de los momentos donde pudo charlar con deportistas tan importantes para nuestro país como Rafael Nadal o Pau Gasol. “Son personas muy accesibles y
amables”.

Los días de competición, en este caso fueron dos, son otra historia. Miguel Durán se levantaba y “para activarme”, antes de desayunar, “me desplazaba a una piscina de 25 metros y realizaba unos metros de natación. Como estaba el agua demasiado fría, me duchaba con agua caliente después y, a continuación, desayunaba. El primer día nadé al mediodía. Las dos horas previas las pasé calentando”.

Y llegó el día que marcó su participación en los Juegos, en el que se convirtió por un instante de mala suerte en un deportista mediático. Miguel Durán se lanzó a la piscina antes que sus compañeros, provocando una salida nula y, por tanto, su descalificación. El mundo se le vino encima después de tantos meses de trabajo y esfuerzo. “Quise salir lo más rápido posible al toque de la campana, iba con tensión, me pareció escuchar un sonido en la grada y me lancé al agua”. Durán salió de la piscina llorando y dejando acongojados a todo el público asistente y a los extremeños que presenciaban los Juegos a través de la web de RTVE. De manera sorprendente, los jueces deciden readmitirlo, “quizá porque pensaron que se había escuchado algo que provocó mi salida nula”. Sea como fuere, Durán nadó por fin sus 400 libres, convirtiéndose en deportista olímpico, de los que muy pocos pueden presumir. Hizo una marca por debajo de sus posibilidades, finalizando el octavo en su serie y, por tanto, quedó eliminado. Fueron muchas las emociones que tuvo que superar en pocos segundos y esto se convirtió en un lastre para el nadador en esta prueba. “Debo seguir trabajando el aspecto emocional”, afirma Durán, “pero estoy seguro de que esto me convertirá en mejor nadador para el futuro”. Durán se aisló esa tarde de todo lo ocurrido, mientras recibía a través de las redes sociales miles de mensajes de apoyo. Sus padres, que no pudieron viajar a Brasil en esta ocasión, lo animaron, como siempre han hecho desde Almendralejo. “No llores más, papá, que bastante hemos llorado ya”, dijo un emocionado Miguel a su padre.

Dos días después llegó la prueba del 4x200. En esta ocasión, Miguel ya había superado la presión inicial, hizo un buen 200 y finalizó su participación en los Juegos con satisfacción y optimismo. “A Tokio 2020 llego con 25 años; si sigo con esta progresión, puedo hacer algo grande”, asegura Miguel con rotundidad.

A mediados de septiembre vuelve a Madrid, al Centro de Alto Rendimiento “Joaquín Blume”. Durante estos días en Almendralejo se ha sentido arropado y querido por sus paisanos. “Iba por la calle y notaba cómo la gente me reconocía y me nombraba. Muchas personas desconocidas me han saludado y me han felicitado. Me siento muy querido en Almendralejo”.
Este año se plantea como objetivo principal el Mundial de Budapest, con la mente puesta en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio en el 2020. Además quiere retomar los estudios. Para ello ha recibido una beca de la UCAM, Universidad Católica de Murcia, que se ha convertido en el principal benefactor de muchos de los deportistas olímpicos. Allí, Miguel estudiará de manera semipresencial Ciencias del Deporte, compatibilizándolo con sus entrenamientos en Madrid. Seguirá nadando 200, 400 y 800, aunque considera que su fisionomía (más delgado) es más adecuada para los 400 libres, aún siendo también ‘récord-man’ en los 200.

Cómo lo vivió su familia

Manolo Durán, padre de Miguel, nos narró muy emocionado cómo han vivido estos días en Almendralejo. Primeramente mostró su malestar porque TVE no retransmitió la prueba de 400 libres. “Estábamos esperando a que se produjera la desconexión del ciclismo, que le faltaba muchos kilómetros para la llegada, y esto no se produjo. No me lo esperaba y no tenía la web de RTVE preparada. Así que nos lo narró por teléfono el padre de Fátima Gallardo, otra de las nadadoras. Cuando nos dijo que se había caído al agua, se nos vino el mundo encima y lloramos mucho, sobre todo por no poder estar junto a él para animarlo. Después fueron pasando los días y cada vez pudimos disfrutar mucho más sabiendo a dónde había llegado nuestro hijo”. Manolo valora muy positivamente la decisión de Miguel de comenzar una carrera universitaria en la UCAM. “De la natación no se puede vivir toda la vida, él debe encaminarse a una profesión en la que pueda disfrutar”. Sobre las ayudas que recibe, Miguel actualmente tiene como patrocinador a la marca Arena, que le suministra exclusivamente material deportivo. Pero su padre cree que la Junta de Extremadura debería apoyarlo más de lo que hace actualmente. “Nosotros pedimos que nuestro hijo reciba las mismas ayudas que cualquier otro deportista olímpico extremeño, ni más ni menos, aunque esté federado en otra comunidad autónoma. Él es extremeño y se siente extremeño”, finaliza Manolo Durán.

Por su parte, Manola Navia, madre del nadador, que valora muy positivamente cómo Almendralejo ha arropado a su hijo durante todos los días de competición, siente un gran orgullo por lo que ha conseguido su hijo. “Este deporte es muy sacrificado, Miguel realiza entrenamientos muy duros todos los días, lleva una serie de pautas y conductas que no son las propias de su edad, de mucha exigencia en la alimentación, en el ocio, etc. Son muchos los nadadores que llegan al centro de tecnificación y se marchan porque no soportan los entrenamientos. Miguel, en cambio, lo está dando todo por su sueño, y eso es una enorme satisfacción para toda su familia”, finaliza.

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