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Valorización de los lodos de EDAR

Poco se habla de los lodos de Las Estaciones de Depuración de Aguas Residuales (EDARs). Un residuo no peligroso de difícil eliminación. Sabemos que las aguas del saneamiento de las poblaciones se vierten al cauce de la rivera o río que tienen aguas abajo, y que en los últimos años se tratan esas aguas en nuevas EDAR, que tanto trabajo ha costado a los ayuntamientos poner en marcha por falta de financiación. Estas estaciones se encargan de depurar el agua hasta unas condiciones óptimas, para que una vez incorporadas a los cauces de nuestras riveras, permita una recuperación gradual de parte de la biodiversidad que tenían antes del crecimiento de las ciudades.

El agua se vierte a los cauces, pero ¿y los sólidos que quedan en las EDARs una vez tratada el agua? Esos residuos del proceso de depuración de este agua, hay que retirarlos periódicamente y gestionarlos en otras plantas para su eliminación. Veremos que una de las opciones es la valorización de esos residuos.

La valorización de un residuo es “cualquier operación cuyo resultado principal sea que el residuo sirva a una finalidad útil al sustituir a otros materiales que de otro modo se habrían utilizado para cumplir una función particular, o que el residuo sea preparado para cumplir esa función, en la instalación o en la economía en general.” Directiva 2008/98/CE.

Estación depuradora de aguas residuales en el río Ripoll, en el municipio de Castellar del Vallés. De Xavigivax

Una forma de valorizar este tipo de lodos es la que se ha desarrollado y que estamos colaborando como apoyo técnico a Enermapy, una marca toledana que está construyendo una singular planta de valorización en  Las Islas Canaria. Este proceso consiste en que una vez recibido el lodo, se prepara, junto con otros residuos, para incorporarlo a un digestor (tanque donde unas colonias concretas de bacterias van descomponiendo en un ciclo continuo el lodo y otros residuos de forma anaerobia). En este depósito se produce biogás, cuyo principal componente es el metano, y como resultado de esta descomposición, y tras separar la fracción líquida, obtenemos una enmienda orgánica rica en nutrientes para usar como abono agrícola. El metano se recupera, consiguiendo una fuente de energía (calor y electricidad) evitando que se incorpore a la atmósfera (el efecto invernadero de una molécula de metano, CH4, es siete veces superior al del dióxido de Carbono, CO2).

La fracción liíquida, después de un pequeño proceso de bio-filtración, se puede aplicar a campos, sustituyendo con este tipo de agua “recliclada” todos esos metros cúbicos con los que se está regando ahora. Incluso dependiendo de algunas condiciones medioambientales podrían ser aptas para vertido a cauce y así favorecer de algunos cauces, que no están pasando por sus mejores momentos, y así volver a tener una biodiversidad digna de nuestra tierra.

Este campo, con un futuro innegable, nos está permitiendo, junto con Greenfight, una empresa de Los Santos de Maimona y con la tecnología de Enermapy, proyectar una planta de este tipo en la comarca Zafra-Rio Bodión con una inversión aproximada de 2,3 millones de euros.

Jacinto Salas
Director técnico
6Tbuild

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