Se cumplen 112 años de que el ‘Alcotán’ de Fernández Duro hiciera escala en Extremadura

El próximo 29 de diciembre se cumplirán 112 años que el 'Alcotán' de Fernández Duro aterrizara en suelo ribereño. Así lo atestiguan las crónicas de la época. En el diario ‘La Vanguardia’, en su edición del sábado 31 de diciembre de 1904, en su página 8, recoge: “Ha llegado el aeronauta señor Fernández Duro y su acompañante señor Madalena, juntamente con el globo Alcotán".

De este modo plasmaría para la historia el corresponsal anónimo en Mérida, “ha manifestado el señor Fernández Duro salieron de Madrid a las diez de la noche, marchando el globo a una altura de 200 metros”.

Y continuaba: “A la una de la tarde estaban sobre suelo extremeño y media hora más tarde surcaban el horizonte de Mérida sin ser vistos por nadie”.

Apuntando más abajo que, “poco después observaron que el viento les alejaba de Portugal, donde deseaban ir, descendiendo luego en Ribera del Fresno. Desde este punto, por tierra, emprendieron el regreso a Madrid”. En conclusión, finaliza la crónica que, “el señor Duro nos ha dicho que con estas excursiones trata de estudiar las corrientes atmosféricas para preparar los ensayos de los motores para la navegación aérea por medio de la gasolina”.

Jesús Fernández Duro, pionero de la aerostación y el automovilismo en España, nació en La Felguera (Asturias) el 18 de mayo de 1878 y,  tras los estudios primarios, se trasladó en 1893 a una escuela politécnica de París para estudiar ingeniería mecánica, y luego a Ginebra (Genève, Suiza), con el fin de completar su formación, según recoge J.L. Otero de Saavedra Mira en la web pilotos-muertos.com .
Desde muy joven mostró una pasión por la mecánica, la automoción y el vuelo en globo que le llevaría a desplegar una intensa actividad en la materia durante los dos últimos años de su vida.

Cierto es que nuestro hombre no tenía problemas económicos, dado que a los 18 años había recibido tres cuantiosas herencias. Tal vez, aburrido del automovilismo, en 1904 vuelve a París para iniciarse en los misterios de la aerostación, puesto que estaba decidido a superarse.

Efectúa su primer vuelo el 27 de septiembre (con el  Phoebe, de 800 m3) y, ya en posesión del título de piloto de aerostatos, encarga a Maurice Mallet, de Puteaux, un globo bautizado Alcotán, que estrena en París el 1 de diciembre y con el que, acompañado de Guillermo Guisasola, efectúa exhibiciones sobre Madrid a partir de entonces, así como observaciones meteorológicas y astronómicas.

Sin embargo, esta intensa actividad encontraría pronto su final: el jueves 9 de agosto de 1906, probablemente mientras preparaba su participación en la siguiente I Copa Gordon Bennett, Fernández Duro perece en Saint-Jean-de-Luz (Pirineos Atlánticos, Aquitania), víctima de una insidiosa fiebre tifoidea [la misma enfermedad que acabaría con otro pionero ilustre, Wilbur Wright (1867-1912)], finaliza Otero de Saavedra Mira.

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