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La pila de hidrógeno está reivindicando su potencial

Actualmente se está centrando la atención del almacenamiento de energía en la tecnología de ion litio, tecnología con muy poca competencia para el almacenamiento de energía eléctrica de baja potencia o de poca autonomía. Los vehículos eléctricos actuales necesitan una gran cantidad de baterías para mover los motores eléctricos que llevan, presentando los problemas que ya conocemos.


Los centros de recarga actuales están alimentados con energía eléctrica que tenemos a nuestra disposición a cualquier hora del día, es decir, con un componente aproximado del 70 % no renovable, así las cosas, muy “ecológicos” no son. Es decir, producen emisiones contaminantes (no junto al vehículo, pero sí dónde se genera la electricidad).

Ahora está irrumpiendo la pila de combustible o pila de hidrógeno, basada en la electrólisis del agua. Siendo la tecnología compleja, el principio químico es sencillo. Se hace reaccionar hidrógeno con oxígeno, se produce electricidad y se genera agua. La electricidad mueve el motor eléctrico del coche y el tubo de escape expulsa agua pura (el oxígeno es el segundo elemento más abundante de la Tierra y el hidrógeno el tercero, este último es altamente inflamable y tiene un contenido energético, en peso, 2,66 veces superior al de la gasolina). Oxígeno hay en la atmósfera, pero el hidrógeno está mayoritariamente en el agua. La idea pues es sencilla, descomponemos el H2O en H2 y O2 e instalamos en el vehículo un depósito de H2 y una pila de combustible, y a correr.

Claro, el problema de disociar la molécula del agua es que necesita energía, por ejemplo, energía eléctrica. Parece que no hemos adelantado nada, pero sin embargo hay una diferencia con respecto a la alimentación de las baterías, esta es, que se puede producir hidrógeno y almacenarlo solo con energía renovable, por ejemplo, con energía fotovoltaica. Se llenan los depósitos con hidrógeno a presión y se llevan a los puntos de recarga de este tipo de coches.

Se ve claro, cero emisiones y combustible inagotable. Tiene otras ventajas, por ejemplo, que se puede instalar un punto de suministro casi en cualquier parte. La autonomía con respecto al vehículo a baterías es del orden de un 40% mayor, y el tiempo de recarga sensiblemente menor (tres minutos). Pero entonces, ¿cuál es el problema?

La cuestión de la inflamabilidad del hidrógeno no es un problema, llevan muchos años funcionando coches que utilizan butano o propano como combustible y son totalmente seguros. Pensemos en lo de la pescadilla que se muerde la cola, existiendo ya coches con pilas de hidrógeno, no se venden porque no hay puntos de servicio y no hay puntos de servicio porque no se venden coches con pilas de combustible.

Toyota ya comercializa el Mirai; Honda, el Clarity; y otras marcas están preparadas para producir este tipo de coches en serie. Esto de la reducción de gases contaminantes parece que va por buen camino.

Jacinto Salas.
Director Técnico 6Gbuild

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