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La presa Jaime Ozores y el desconocido origen de su nombre

Publicamos este artículo de la edición impresa del mes de enero, en la sección "El artículo destacado del mes", debido al interés que ha despertado entre nuestros lectores. El autor es Manuel García González, en su sección "La memoria del paisaje"

Habitualmente estamos rodeados de lugares, edificios y obras públicas con nombres que invocan a personalidades ilustres cuya memoria se quiere honrar. Cuando una calle o un colegio reciben el nombre de alguien, se trata de hacer perdurar en el tiempo tanto a la figura como a la huella que su obra ha dejado en la sociedad. Pero en numerosas ocasiones se da la circunstancia de que los años pasan, los nombres perduran y pocos son los que recuerdan a quienes estos hacen referencia.

Todos sabemos a quién se pretende honrar con el I.E.S Meléndez Valdés, con la calle Pablo Picasso, con la avenida de Marie Curie o con el centro de día Juan Carlos Rodríguez Ibarra. En cambio, no todo el mundo conoce la historia – infausta historia en este caso- que se esconde tras la denominación de obras como la que ocupa este artículo. Aunque es conocida como presa de Feria o del Guadajira (nombre este último también del embalse), su nombre oficial es Presa de Jaime Ozores. Es una obra hidráulica construida en los años sesenta en término de Feria, sobre el cauce del Guadajira, para abastecimiento de agua de la mancomunidad de aguas también denominada como Jaime Ozores (formada por Almendralejo, Feria, Villalba, Santa Marta y Aceuchal). El origen del nombre no aparece en publicaciones ni fuentes oficiales, los datos al respecto escasean y, para localizarlos, hay que hacer un rastreo documental. ¿Quién fue realmente Jaime Ozores? ¿Qué méritos hizo para que se dedicase esta obra hidráulica? ¿Qué huella dejó esa persona en la comarca?

Una de las primeras menciones documentales de relevancia que encontramos acerca de Jaime Ozores nos remonta al siete de agosto de 1936, poco después del golpe de estado que precedió a la guerra civil, cuando las tropas del coronel Asensio se encuentran a punto de tomar Almendralejo. Los soldados republicanos, que tenían a numerosos vecinos de derechas apresados, ante la inminente llegada del ejército franquista lanzaron botellas con líquido inflamable y tiros de fusil contra los presos, resultando 28 personas fallecidas. Una de las personas encarceladas, el oficial de artillería Jaime Ozores Marquina (con 26 años), consigue neutralizar con una manta varios de los cócteles molotov, evitando que la desgracia fuese aún mayor. Como reconocimiento, seis días después fue legitimado mediante un Oficio del Ejército Nacional a “mantener el orden en la comarca de Barros, tomando todas las disposiciones que considere convenientes” y a presidir la Comisión Gestora de Almendralejo. Su misión no se hizo esperar y Jaime Ozores dirigió de forma implacable una amplia y desbocada operación represiva en todos los pueblos de la comarca durante las tres semanas que ostentó su cargo. Nada menos que 1.108 víctimas mortales documentadas fueron el sangriento resultado de esta represión, lo que constituía el 1,5% de los habitantes de la comarca.

Los años de posguerra no debieron de ir mal a Jaime Ozores y, dos décadas después, se encontraba perfectamente integrado en el establishment del régimen, desarrollando su actividad como ingeniero en la empresa de aguas del Banco de Crédito Oficial de España (BCLE), donde ocupaba el cargo de Jefe de la Sección Técnica. En aquellas fechas se encontraba enfrascado - junto con el proyectista F. Salorino-, en la construcción de la presa sobre el río Guadajira, que sería inaugurada el día de Año Nuevo de 1962. La obra hidráulica fue bautizada como “Presa del Guadajira”, aunque justo un mes después ocurriría algo que le cambiaría el nombre. Como cuentan las páginas de sucesos de la época, Jaime Ozores se encontraba esperando el ascensor en el octavo piso del edificio del BCLE en Madrid cuando cayó por el hueco de este, muriendo “en accidente de trabajo”. Las autoridades franquistas decidieron que su figura pasase a la posteridad bautizando con su nombra la presa recién construida.

Hoy, 54 años después, la presa y la mancomunidad siguen manteniendo el nombre de alguien cuyo recuerdo es preciso plantearse si merece ser honrado en el contexto actual. Sobre todo teniendo en cuenta que mantener la denominación actual podría estar contraviniendo la legislación (Ley Memoria Histórica 52/2007) y que la titularidad de la presa – y por tanto la decisión de mantener o cambiar su denominación- es pública.

(La elaboración del artículo, tanto por ponerme sobre la pista del asunto, como por la facilitación de las fuentes, ha sido posible gracias a la inestimable ayuda de Juan Llerena, entusiasta investigador del territorio.)

Fuentes:
1. Tesis Doctoral de Javier Martín Bastos, UEX, (2013) “Pérdida de Vidas humanas a consecuencia de las prácticas represivas franquistas en la provincia de Badajoz (1936-1950)”
2. IMAGES OF THE CIVIL WAR IN EXTREMADURA: THE FRAMES OF THE FILM SHOT BY RENÉ BRUT IN ALMENDRALEJO IN AUGUST OF 1936 Antonio Manuel Barragán -Lancharro y Moisés Domínguez Núñez .
3. Periódico ABC 31 de enero de 1962
4. Periódico ABC 1 de febrero de 1962

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