Reportaje sobre los Premios Espiga del Vino y del Corcho organizado por Caja Rural de Extremadura en los jardines de La Galera, en Badajoz

 

¿Nació Espronceda realmente en Almendralejo?

Artículo destacado de la edición impresa del mes de julio

Bodega abandonada en término de Villafranca, posible Pajares de la Vega

La mayor y más inexcusable de las virtudes que se esperan de la historia es que sea fiel a la verdad. A pesar de ello,  a menudo, esta fidelidad se ve condicionada por distintos factores  y la objetividad se esquiva en mayor o menor medida. Así, en ocasiones, se da por cierto  un dato histórico cuya autenticidad se avala exclusivamente por el hecho de haber sido copiado, y pegado, de sucesivas e innumerables fuentes.

Tal puede ser el caso que se cuestiona  en este artículo y que pone la lupa sobre el dato casi unánimemente aceptado acerca del lugar de nacimiento de José de Espronceda, uno de los representantes más relevantes del romanticismo español. Y, efec- tivamente, es sólo «casi» unánimemente aceptado pues, aunque la mayor parte de las fuentes hoy cita como tal lugar Almendralejo y concretamente el Palacio de Monsalud,  existen otras que no coinciden y nos ofrecen otro supuesto. Es el caso, por ejemplo, del estudioso Francisco Arias Solís, de Juan Luis Alborg (en su prestigiosa obra Historia de la Literatura española), de José María Pemán  o Manuel Caballero (en sendas biografías de Espronceda de 1966 y 2002 respectivamente), del propio Museo del Romanticismo e incluso de la Real Academia de la Historia. Todas estas fuentes, acreditadas donde las haya,  coinciden en que el poeta vio la luz en el paraje conocido como Pajares de la Vega, de Villafranca de los Barros. En tal lugar pararía el coche que llevaba a su padre y a su parturienta madre procedente desde el lugar de residencia del matrimonio en Villafranca y con destino a Badajoz. El motivo del precipitado viaje fue el Motín de Aranjuez y los sucesos previos a la guerra de la Independencia, pues su padre – Juan de Espronceda- era capitán del ejército y fue movilizado.

Curiosamente, a medida que nos alejamos de fuentes generalistas e indagamos en textos más especializados, el dato sobre el nacimiento  en Almendralejo deja de ser mayoritario para ganar peso el de los citados Pajares de la Vega. Lo mismo ocurre a medida que nos alejamos en el tiempo, dándose la circunstancia de que la cita sobre el alumbramiento en el Palacio de Monsalud sólo se impone en las últimas seis décadas aunque no en la mayoría de textos anteriores. La mayor parte de las obras de Espronceda editadas antes de los años 40 del siglo XX indican en la biografía del autor la hipótesis de Pajares de la Vega. Y como era previsible, esta mutación en las referencias no obedece a ninguna investigación o nuevo dato, sino al sucesivo copiado.

En 1889, Enrique Rodríguez Solís en su biografía de Espronceda, no ofrece dudas acerca del nacimiento del poeta antes de llegar a Almendralejo. En 1908 el historiador José Cascales y Muñoz publica en La España Moderna un revelador artículo en el que dice: «…nació Espronceda en las cercanías, y dentro del término de este pueblo (Villafranca), en un campo llamado los Pajares de la Vega, sito en el camino de Almendralejo […]. A poco de salir de Villafranca y de sufrir Dª Carmen las molestias del coche que la conducía, experimentó los dolores del parto y hubo que bajarla enseguida, conduciéndola a la choza de unos pastores cercana a la carretera, donde vino al mundo el gran cantor del Dos de Mayo». El erudito continúa explicando que prosiguieron el viaje hasta llegar a Almendralejo, donde madre e hijo recibirían cuidados en el Palacio del Marqués de Monsalud. También detalla que el nacimiento se produjo  legua y media antes de llegar al pueblo en el que el pequeño  fue bautizado al día siguiente de su venida al mundo. Cascales y Muñoz incluso detalla el lugar de residencia del matrimonio antes de emprender el viaje, situándolo en el número 8 de la Plaza Vieja (hoy número 5 de la plaza de Fernando Ceballos) de Villafranca de lo Barros, en la que fue conocida como «casa del rincón».  El historiador recurrió al Archivo Castrense General para comprobar dónde se encontraba el regimiento al que pertenecía Juan Espronceda en marzo de 1808, ratificando que, efectivamente, se situaba en Villafranca. Otro extremo contrastado es el del bautismo del poeta en Almendralejo: Su partida de bautismo (libro de Bautizados, volumen 1.242, folio 14 vuelto, firmado por el presbítero D. Atilano del Valle) certifica que recibió el sacramento en la parroquia de Nuestra Señora de la Purificación, Almendralejo, el 25 de marzo de 1808.

Una de las primeras referencias al respecto en la que se menciona el Palacio de Monsalud, la encontramos 76 años después en el periódico La Época (22 de mayo de 1884) cuando se menciona la colocación de una placa en dicho lugar, rememorando el nacimiento del poeta. La iniciativa fue propuesta y sufragada por el Ateneo de Almendralejo, pese a que el escritor y periodista José Fernández Bemón apuntaba años antes en la revista La ilustración española y americana (15 de junio de 1879 Nº XXII) que «En realidad, la casa que posee el Marqués de Monsalud en Almendralejo no tiene verdadera tradición para la memoria del poeta». A pesar de las reticencias de los académicos, con esa placa, por primera vez se establece oficiosamente el nacimiento de Espronceda en aquel inmueble sin que nadie corrija el posible equívoco.

La propia Carolina Coronado, en la revista Por esos Mundos, hace referencia en 1911 a tal confusión y dice expresamente en una carta: «Parece que un biógrafo ha dicho que á quince metros de la casa donde había nacido Espronceda nació Carolina Coronado. Es una equivocación». En la misma epístola también reconoce que, pese a lo que se suele dar por hecho, jamás conoció en persona a Espronceda. Por su parte, el poeta dedicó a Carolina un poema en el que se dice:

Juro a tus plantas que insensato he sido
de placer en placer corriendo en pos,
cuando en el mismo valle hemos nacido
niña gentil, para adorarnos, dos.

 

Llama la atención que mencione el nacimiento de ambos en el mismo valle, pudiendo haber nombrado si hubiese sido su intención a Almendralejo o, simplemente, haber puesto «pueblo» en lugar de «valle» sin alterar el verso.

Un dato que quedaría sin determinar es la identificación del lugar denominado como Pajares de la Vega, topónimo hoy desaparecido. Si nos ceñimos a la información con la que contamos, la comitiva paró legua y media antes de llegar a Almendralejo, lo que vendrían a ser 7,908 km. Tras localizar el trazado del camino Villafranca a Almendralejo de la época (Camino General), si medimos sobre él esa distancia desde el límite del casco urbano de esta localidad en el siglo XIX, nos situamos en un punto en medio del paraje hoy conocido precisamente como Las Vegas. Y con tal nombre aparece en los mapas de los últimos dos siglos y medio, aunque en un mapa de 1766 comprobamos que en aquella época  el paraje se denomina como La Vega, en singular. Teniendo eso en cuenta, con toda probabilidad, Pajares de la Vega no se refiere a un topónimo literal – que no existe en ninguna de la cartografía consultada-, sino a unos pajares situados en la Vega. Alrededor del punto de la legua y media y a tenor de lo que nos cuenta la cartografía, sabemos que existen o existieron en los últimos doscientos años varias edificaciones. Una bodega abandonada – a la derecha de lo que fue el Camino General sobre el que hoy discurre la N-630-, una caseta de peones camineros - hoy desaparecida y que se situaba a la izquierda de la mencionada vía - y el llamado Cortijo del Pino –  a unos trescientos metros del camino y actualmente en ruinas-. Remontándonos a la época del nacimiento de Espronceda, los mapas históricos nos desvelan que las dos últimas edificaciones no existían y que la bodega aún no era tal, sino una pequeña edificación llamada Casa de los Cívicos. Era esta la única construcción en varios kilómetros a la redonda. Aquí es procedente recordar que, en la zona, como «pajar» no sólo se conocía al lugar donde se guarda la paja y el grano, sino también a pequeñas construcciones agrícolas.

Encajando los indicios, las huellas que el pasado dejó en los escritos o en el paisaje y los hechos objetivos, todo apunta a que el relato que hasta ahora se dio por bueno no es, ni mucho menos, indiscutible y a que el autor de la Canción del Pirata no vio la luz en el palacio del Marqués de Monsalud, sino que lo hizo en un humilde refugio de pastores, junto a un camino. Posiblemente donde hoy se encuentra una bodega abandonada  y cubierta de grafitis, rodeada de viñas y junto a la N-630. Que un hecho como el punto exacto del nacimiento del poeta pueda considerarse anecdótico e irrelevante – sobre todo cuando Espronceda no tuvo prácticamente vínculo alguno con Extremadura y menos aún con Almendralejo o Villafranca, poblaciones que nunca pisó- no nos puede hacer olvidar que la historia, cuando se convierte en apócrifa, podrá ser folclore, pero deja de ser historia. Y que impulsos legítimos - como la encomiable aspiración por ensalzar una figura notable o el cariño que en un territorio se pueda tener por un vecino ilustre- o no tan legítimos – como el chovinismo o el provincianismo – no pueden ser excusa para adulterar la realidad ni para reescribir la historia.

Algunas fuentes consultadas:
- José de Espronceda. Biografías; Real academia de la Historia.
- Espronceda Delgado, José; Archivo del  Museo del Romanticismo.
- Espronceda. José María Pemán Ed. Sucesores de Rivadeneyra, 1966
- José de Espronceda. José Manuel Caballero Bonald Ed. Omega 2002
- Toponimia de la Comarca de Tierra de Barros. Mª Purificación Suárez Zarallo (1999); Diputación de Badajoz
- Espronceda, su tiempo, su vida y sus obras. Enrique Rodríguez-Solís (1889). Imp. Fernando Cao y Domingo de Val; Biblioteca Nacional de España.
- La España Moderna (1 de mayo de 1908) Año 20, tomo 233; Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.
- La Ilustración española y americana. (15 de junio de 1879) Nº XXII; Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España
- La Época. (22 de mayo de 1884); Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España
- La Ilustración artística (Nº 1.067, 1902); Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España
- Revista literaria Por esos mundos. Carolina Coronado, apuntes para una biografía  (1 de noviembre de 1911); Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.
- Mapa escala 130 mms. Los 3.000 pitipiés, Secc. M.P. y D. XXIX-65; Archivo General de Simancas
- Mapa de Badajoz. Mapas Generales, 1887; Biblioteca del Instituto Geográfico Nacional. Mapa 1:50.000 Nº CEG 11-33 (1997); Servicio cartográfico del Ejército de Tierra. Mapa Minutas cartográficas Término de Villafranca de lo Barros MTN50 (1915); IGN. Mapa Minutas cartográficas Término de Almendralejo MTN50 (1915); IGN. Mapa Minutas cartográficas Término de Villafranca de los Barros 1:25.000 (1934); IGN. Mapa Villafranca de los Barros. Minutas Instituto Geográfico Estadístico 1:25.000 (1903); IGN. Mapas de la Base Topográfica Nacional 1:25.000; IGN. Mapa parcelario de Villafranca de los Barros, Escala 1:5.000; Instituto Geográfico y Catastral.

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