Gran afluencia de público en los primeros días de la I Feria del Marisco Rodu El Tiburón en Villafranca de los Barros. Reportaje de La Gaceta Independiente

Alumnos del IES Meléndez Valdés entrevistaron al juez de menores Emilio Calatayud con motivo de la Semana Cultural

El curso pasado ya tuvieron la oportunidad de presentarle el proyecto ‘Educando en justicia, Calatayudando’

El pasado mes de febrero, el IES Meléndez Valdés de Villafranca de los Barros celebró, un año más, su semana cultural. De entre todas las actividades llevadas a cabo destacó una entrevista que los alumnos le hicieron llegar a Emilio Calatayud, juez de menores de Granada al que algunos de los alumnos tuvieron el placer de conocer el curso pasado en Granada, cuando fueron a exponerles el proyecto que estaban llevando a cabo: ‘Educando en justicia, Calatayudando’, en honor a dicho juez.

Durante este curso continúan desarrollando el proyecto en su fase de divulgación al resto de los compañeros del mismo centro, de colegios de Villafranca y de otros IES de la zona.

Entrevista íntegra

¿Por qué decidiste ser juez de menores?

Yo decidí ser juez por puras casualidades de la vida. Hice la carrera y trabajé de abogado pero no me gustaba y me fui a Madrid a trabajar en una empresa y cuando estaba haciendo la mili, me junté con un compañero que me dijo que estaba estudiando para las oposiciones de jueces. Como yo quería un sueldo fijo, pues me presenté a las oposiciones con mi amigo y las aprobé.

Siempre digo que yo no he tenido vocación de juez pero que ahora, ya no la cambio por nada pero, como digo, fue por pura casualidad de la vida. 

 

¿Cuántas horas trabajas al día?      

Pues depende. Tampoco es un trabajo muy duro pero sí que tiene mucha  responsabilidad. Trabajas prácticamente toda la mañana y muchas tardes haciendo sentencias. En horas no lo sé, pero si es verdad que estamos las 24 horas de servicio.

 

¿A cuanto chavales atiendes al año?

Pues a una media de 800 chavales al año. 

 

¿Crees que es un trabajo bonito?   

Yo nunca había disfrutado tanto en la justicia hasta que llegué al tribunal de menores. Es un trabajo muy bonito porque es una justicia muy favorecida y la ventaja es que te dan las gracias los que condenas, aunque sea con el tiempo; pero la verdad es que merece la pena. 

 

¿Cómo se le ocurren esas sentencias tan originales?     

Pues porque es de sentido común. Yo aplico la ley y ves que hay muchas formas de reparar el delito. No necesariamente hay que privar a los chavales de libertad. Entre esas formas están los trabajos en beneficio a la comunidad, obligarlos a estudiar, las libertades vigiladas… No solamente se paga ante el Estado con la privación de libertad. Hay muchas formas de reparar el delito y esta ley contempla todas estas posibilidades.

 

¿Crees que estas sentencias son positivas para el menor? ¿Nos pones algún ejemplo?      

Sí. Muchas. La sentencia que más te agradece la gente es cuando tú condenas a un chaval a estudiar y con el tiempo, me dan las gracias porque, gracias a aquella sentencia, los chavales obtuvieron el título de enseñanza obligatoria. Y después de eso, pasan a Bachillerato o a ciclos formativos o a la Universidad. A muchos de ellos les condeno a sacarse el carné de conducir y gracias a eso encuentran trabajo y luego te dan las gracias. Y eso, gracias a Dios, me sucede muchísimas veces al año.

 

¿ Cuál es la sentencia que más le ha dolido poner?        

Todas las sentencias en las que tienes que encerrar a un chaval te duelen. Pero no se trata de dolor, se trata de que tienes que ponerla para sacar a ese chaval adelante. Todas esas sentencias, me duelen; pero eso no quita a que yo duerma igual de tranquilo cuando condeno a un chaval a encerrarlo 5 años como si lo condeno a aprender a leer. Hay que hacerlo y se cumple la ley y punto. 

 

¿Se siente a veces defraudado por no haber conseguido el cambio de un menor?       

Pues claro. No todo son éxitos. También hay fracasos aunque cada vez son menos  pero sí que hay chavales que por mucho que haga,s siempre acaban en prisión y eso siempre te duele.

 

¿Qué sentencias le pondría a un drogadicto que ha cometido un delito?      

Primero privarlo de libertad en un centro de desintoxicación y obligarlo a rehabilitarse y también se consiguen resultados, pero para estos casos sí que es conveniente privarlos de libertad.

 

¿Qué pasa si se incumplen algunas de las sentencias impuestas?        

Se le acusa de un delito de desobediencia y se le impone una medida más contundente que puede ser la privación de libertad. 

 

¿Se ha encontrado con alguna madre agradecida por encerrar a sus hijos?         

Muchas y muchos padres. Y muchos chavales que, con el tiempo, después de haber estado encerrados, han venido a darme las gracias.  

 

¿Alguna vez has tenido que obligar a un niño a seguir en un centro de menores?         

Pues claro. Cuando no cumplen, se les acusa de desobediencia y siguen. No sucede mucho, pero sucede. 

 

¿Crees que los niños lloran en los centros de menores?         

Lloran. Lloran mucho; pero a veces es necesario y los centros de menores son necesarios porque la privación de libertad es necesaria en algunos casos. Es el último recurso, pero siempre tiene que estar ahí.

 

¿Te encuentras en tu juzgado niños pateras que cuando llegan a nuestro país comienzan a delinquir?          

Sí. Lo que pasa es que ellos vienen en unas circunstancias muy malas, los pobrecicos. Pasan muchas penurias hasta llegar a nuestro país y a veces pasan años y llegan en unas condiciones físicas y psíquicas muy malas. Entonces muchas veces hay que desintoxicarlos, insertarlos, meterles la cultura española. La mayoría, cuando hemos conseguido desintoxicarlos, salen para adelante porque vienen en unas condiciones lamentables pero cuando se meten dentro de nuestra sociedad y cogen nuestros valores…el hambre agudiza el ingenio y la verdad es que son unos chavales que salen para adelante y son muy inteligentes y trabajadores.

 

¿Si un menor cumple 18 años en un centro de menores continúa allí o pasa a una prisión a acabar la sentencia?

Pues claro. Sigue en el centro de menores hasta cumplir la sentencia. Yo tengo chavales que tienen 20 o 22 años y siguen internos en el centro de menores porque el delito lo cometieron cuando eran menores. 

 

¿Alguna vez se ha arrepentido de alguna sentencia?         

No. Una vez que se pone la sentencia no hay que arrepentirse porque si yo he dictado 20.000 o 22.000 sentencias y si me tengo que arrepentir, pensad el grado de frustración que yo tendría. Una vez que se hace una sentencia y se firma… ahí está.

 

¿Ha visto casos de suicidios?         

No. Bueno sí he visto casos de suicidio en la justicia de mayores. Chavales que se han suicidado y he hecho levantamiento de cadáveres. Hemos tenido que activar el protocolo de suicidio en algunos menores pero gracias a Dios, no ha ocurrido en ningún centro.

 

¿Cuál es el mejor regalo que le ha hecho un menor que ha condenado?        

Darte las gracias con el tiempo. Decir que gracias a esa sentencia que le impuse ha cambiado su vida, se ha hecho padre de familia, ha encontrado un trabajo…, y eso sucede con muchísima frecuencia gracias a Dios.

 

¿Qué responsabilidad cree que tienen los padres de los menores que cometen delitos?        

Muchas veces, mucha; pero a veces salen chavales que a pesar de los  padres  se dejan la piel por sus hijos, al final los hijos no siguen las pautas, van con  malas compañías, tienen  fracaso escolar, pasan  mucho tiempo en la calle…y se les van de las manos. 

 

¿Qué piensa de los teléfonos móviles? ¿Se puede condenar a alguien por su uso? ¿Qué delitos se pueden cometer por su mal uso?       

Los móviles son tres problemas fundamentales: primero, es una droga. Segundo: yo siempre digo que  “la gente que lo primero que haga al levantarse por la mañana es mirar si tiene un Whatsapp, tiene un problema”. Es una droga y yo tengo chavales que ya hay que darles tratamiento por adicción al móvil e incluso tengo dos niñas encerradas porque cuando se quedaron sin móvil, había que activar el protocolo de suicidio.

Segundo, es un instrumento muy peligroso para cometer hechos delictivos: delitos contra el honor, delitos de injurias, de acoso, delito sexual, pornografía contra la intimidad… Este delito se está disparando entre los jóvenes.

Y el  tercer problema es que es un instrumento muy peligroso para ser víctima de esos delitos.

A través de los móviles se pueden cometer todos esos delitos, por eso es necesario que los padres os controlen los móviles y no publiquéis fotos y no digáis en el móvil lo que nunca diríais en persona porque al final es un problema muy serio y respondéis: vosotros por lo que ponéis y vuestros padres,  de las consecuencias económicas de los delitos que vosotros cometéis.

Ha sido un placer estar con vosotros. Os deseo lo mejor y que sigáis estudiando mucho. Un beso y un abrazo.

                                                       
                                                                                                                                     

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