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Carla Flores, una baloncestista con raíces extremeñas en Estados Unidos

Carla Flores es una jugadora de baloncesto de 1.78 metros de altura nacida en Sant Quirze del Vallès (Barcelona). Parte de su familia vive en Villafranca de los Barros. Ha sido internacional en el Europeo U16 de Udine (Italia), donde se proclamó campeona. Actualmente se encuentra en Estados Unidos, después que su fichaje por el  Western Illinois. A través de esta entrevista, conocemos mejor a Carla Flores.

¿Cómo fueron tus inicios con el baloncesto?

Empecé a jugar a baloncesto cuando tenía cuatro años. Mis padres querían que hiciese algún deporte y, además, mi padre había jugado a baloncesto cuando era más joven.

¿Qué relación familiar tienes con Extremadura?

Mi madre nació en un pueblo pequeño cerca de Salamanca llamado Ledrada y tengo mucha familia repartida por toda Castilla y León y Extremadura. Paso allí siempre todos los veranos y navidades y tengo una gran parte de mi vida en aquella región.

¿A partir de que edad comienzas a destacar en el baloncesto? ¿Cómo ha sido tu trayectoria hasta el día de hoy?

La verdad es que no recuerdo un momento de mi vida en el que no haya disfrutado mínimamente del baloncesto. He tenido la gran suerte de poder disfrutar de grandes competiciones y grandes momentos,  campeonatos de España o campeonatos de Europa, entre otros, y eso me ha hecho esforzarme aún más para conseguir nuevos retos. Obviamente he vivido momentos realmente duros durante el camino, pero se compensan con creces con aquellos buenos. Y la de gente que he conocido, la nueva familia que me ha dado este deporte, es incomparable.

¿Qué te impulsó a dar el paso al baloncesto estadounidense?

La verdad es que no tenía ningún plan pensado si me hubiese quedado en España. Me ofrecieron la oportunidad de poder venir a jugar a Estados Unidos cuando tenía 16 años. En ese momento no es que estuviese muy preocupada por lo que iba a hacer en dos años, lo veía muy lejos.  Al final me dije: por qué no. No tengo nada que perder y, aunque algo salga mal, siempre tendré mi casa aquí. Así que no me lo pensé y empecé el proceso de exámenes y a buscar universidades. También es verdad que el hecho de poder compaginar baloncesto y estudios en la universidad tan fácilmente me llamo muchísimo la atención y, además, hoy en día el inglés es imprescindible para todo, así que podría “matar dos pájaros de un tiro”.  

¿Cómo es el día a día en Illinois?

Mi día a día es básicamente universidad y baloncesto, aunque tengo bastante más tiempo libre aquí del que tenía en España, ya que todo está mejor organizado al ser el equipo de baloncesto parte de la universidad. Salgo con amigos y también me da tiempo a hacer otras actividades, aunque estoy un poco lejos de la ciudad, ya que vivo en un pueblo no muy grande. Los estudios, en mi opinión, no son tan duros como en España y se trabaja más la parte práctica de la carrera, lo que me llama mas la atención. En general lo estoy disfrutando mucho, sobre todo por la cantidad de gente nueva que he conocido y cómo me han acogido, es impagable.

¿Qué diferencias encuentras entre el deporte norteamericano y el español?

Este año no he tenido la oportunidad de poder jugar a baloncesto ya que me tuvieron que operar del hombro por una lesión justo antes de venir a Estados Unidos, y hasta ahora no me he encontrado en condiciones para poder jugar de nuevo. Con esto quiero decir que aún tengo muchas diferencias y similitudes por descubrir dentro del juego. De lo que sí estoy segura es de que hay algunas reglas que son diferentes y que se abusa más del tiro exterior que en España, entre otras cosas. A partir de ahí creo que todos los equipos son diferentes, unos trabajan más la defensa, otros el ataque, unos hacen más jugadas planificadas, otros juegan más libre, unos juegan con juego más interior y otros con juego más exterior, etc. Lo que sí que marca una gran diferencia es la accesibilidad. Se entrena cada día y todo esta mucho más cerca, el tiempo lo rentabilizo mucho más ya que los desplazamientos son infinitamente más cortos.

¿Qué objetivos te marcas deportivamente en un futuro?

De cara a mi futuro más inmediato estoy completamente centrada en el mundial de selecciones nacionales que se juega este julio en Tailandia. Esa es mi mayor prioridad ahora mismo, y en la que estoy más concentrada. A partir de ahí, todo lo que venga. De cara a un futuro más lejano, por supuesto que me gustaría poder seguir compitiendo con la selección española, llegar al MarchMadness (el torneo nacional de Estados Unidos) y podría seguir soñando con mil y una cosas más. Pienso que es mejor ir uno por uno y cada vez trabajar, luchar y esforzarte al máximo para conseguir el próximo reto. Al fin y al cabo sé que pasión por este deporte nunca me va a faltar.

¿Crees que el deporte femenino puede en España seguir progresando?

Por supuesto, aunque creo que aun tenemos mucho recorrido por delante. El hecho de que el deporte femenino cada vez tenga más impacto mediático hace que mucha más gente acceda a él y se interese por él, y lo más importante, que a niñas mas pequeñas las inspiren esas deportistas que han luchado tantísimo por estar donde están en estos momentos, para que luego sean esas niñas las que inspiren a nuevas generaciones. El deporte inculca responsabilidad y muchos valores, entre otras cosas, e implica muchísimo trabajo y sacrificio, pero vale la pena sin duda alguna. Lo mejor que te llevas es toda esa gente que se convierte en tu familia. Esos son amigos para toda la vida. Esos momentos te hacen disfrutar de una manera especial, y haces vínculos irrompibles con la gente con quien lo compartes. Sin duda, el deporte femenino en España esta progresando y con nuestra perseverancia seguirá así.

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