El ‘Mago Merín’: semblanza incompleta de un genio autodidacta

El fontanés José Gómez Guerrero, ‘Mago Merín’ , fue muchos años el mago de la jet set marbellí, y participó en programas televisivos con Tip y Col  o con Chicho Ibáñez Serrador Además,  fundó en 1973 el primer restaurante italiano de Fuengirola. Allí, en el paseo marítimo, luce su monumento a la Peseta, el primero que se hizo en España

Mago e ilusionista, músico, cocinero de élite, pastelero de la Casa Real, escultor prodigioso, voluntario en numerosas causas sociales … Muchas vidas caben en la vida de José Gómez Guerrero, alias ‘Mago Merín’ ; aunque en Fuente del Maestr (Badajoz), su localidad natal, para algunos siga siendo el hijo de María “la de los jeringos”.

José Gómez representa el arquetipo de fontanés emprendedor, ingenioso,  “buscavidas”. Su sensibilidad artística innata , aliada con su constante pasión por aprender lo han convertido en un hombre polifacético, y sobre todo en un persona  hecha a sí misma, forjada – como él dice - “en la Universidad de la Vida, que es la que vale “.

Como se narra en el vídeo documental ‘Mago Merín/ La Forja de un Artista’ (de Jesús Lozano y J. Carlos Calderón), José Gómez desempeñó múltiples oficios en su pueblo natal: zapatero, dependiente de librería, aprendiz de carpintero, o funcionario interino de Correos, entre otros. Se formó con Dª Elvira, D. Felipe Molina o en el colegio franciscano que estaba ubicado en la Plaza del Gran Maestre.

En su juventud, allí en “El Corro”, formó parte del mítico Teleclub, donde despuntó como escultor realizando el busto de un “Cristo Agonizante”, que le valió un premio. También comenzaría a forjarse allí su vocación por la música: “Fuí el primero en traer al pueblo una guitarra eléctrica, con el grupo Tres Stars “, recuerda.

Pero el pueblo se le queda pequeño y marcha a Madrid, ya con la inquietud de desarrollar su pasión por la escultura. Así, trabaja desinteresadamente en el afamado Taller de Modelado “Bartolozzi”, y entabla amistad con grandes escultores como Santiago de Santiago, Tomás Parés o el extremeño Juan de Ávalos.

Sus esculturas son de grandes dimensiones, con armazones de madera y modelados en bronce y otros metales: “He perdido la cuenta de todas las esculturas monumentales que hay por Andalucía y Extremadura, que son mías, más de sesenta, seguro...”. En Fuengirola (Málaga), donde se afincó y formó una familia con Lola Marín, son casi innumerables, y la mayoría forman parte de cualquier guía turística de la ciudad. En el Paseo Marítimo de la misma, luce, por ejemplo el “Monumento a la Peseta”, “el primero que se hizo en España, y quizás en Europa, al menos de esas dimensiones”.

En Fuente del Maestre se encuentra su escultura del Padre Manuel Leal de la Concha o, en el Paseo de Extremadura, una mano gigante con unas cadenas, que tiene un significado especial para este fontanés: “En su día no fue entendido, hoy está de actualidad, desgraciadamente. Es un homenaje a la libertad de los pueblos, a la libertad que tenemos todos los seres humanos del mundo a ir libremente a buscarnos el pan donde nos dé la gana, donde se pueda. Me enferman las imágenes de esa gente que muere en el mar, a las que se deja morir mejor dicho. Es una vergüenza que pase esto. Sólo hay una tierra, y es el planeta, y aquí debería haber sitio y pan para todos”.

Pero José Gómez, hombre sin fronteras, sigue cogiendo aquello que la vida le va ofreciendo, y lo exprime con entrega y esfuerzo: Así llegó a la alta cocina: “Fue por casualidad. Yo estaba en Mallorca, pintando cuadros por la playa. Entonces, un italiano me fichó para trabajar en al cocina de su restaurante, y me picó la curiosidad. Y decidí aprender cocina italiana, como todas las cosas, siempre por mi cuenta, viendo, aprendiendo, leyendo sobre el tema… Después, en Barcelona, regenté varios restaurantes para la misma firma, y más tarde, en Fuengirola, fundé el primer restaurante italiano de la ciudad”.

Antes, en Mallorca, aceptó el reto que la Casa Real hizo a la pastelería “París Delice” de crear una gran tarta para ofrecérsela al entonces Príncipe de Asturias, tras una regata: “Mi jefe, que era el que me metió en el restaurante italiano, casi se muere del susto. Pero yo le dije que no podíamos desperdiciar esa oportunidad estando en Mallorca, que sería un desprestigio para la casa. Asique, conseguí hacer una tarta, en forma de barco, con metro y medio de eslora y metro y medio de velas. Y, montada en unas parihuelas, fuimos mi jefe y yo a llevársela al hoy rey de España. No veas la que se montó, salí en muchos medios, y a nivel internacional. Por eso, después me dejó en mis manos toda esa cadena de restaurantes italianos de Barcelona”.

Y en Barcelona, un buen día, se encuentra con una Tienda de Magia. Pertenecía a un popular ilusionista, el “Profesor Carlston”: “En realidad era suizo, aunque lucía con pinta de oriental porque vendía, con el turbante y la barbita. Aprendí de él muchos trucos como el de las espadas, y leí todo lo que cayó en mis manos sobre magia. También aprendí a hacer mis propios artilugios de magia, que aún hoy sigo vendiendo”.

Fue una etapa dorada para el ya conocido artísticamente como “Mago Merín”: “He estado 50 años en la magia, los mejores años como dice mi mujer, me los he llevado yo. Tenía hasta 4 bolos al día. Actué para la jet set de Marbella, el Khasogghi y otros jeques y príncipes saudíes importantes. También aparecí en programas de la televisión a nivel nacional, con Tip y Col, con Chicho , más tarde en Telecinco … Curiosamente, donde nunca he actuado es en mi pueblo, nunca, cero. Dicen que nadie es profeta en su tierra …”.

José Gómez Guerrero afirma esto último con cierto deje de pesadumbre. Pero él no es de esos que se achantan. Actualmente, forma parte de la banda sinfónica de A.M.A., la Asociación de Músicos de Andalucía, donde hay cerca de 90 instrumentistas. Y sigue colaborando, de forma altruista, con causas sociales y humanitarias.

Siempre se ha caracterizado por ese compromiso con los más débiles de la sociedad, y ésa es su esencia como persona, aunque no se pueda contar las veces que ha aparecido en periódicos y revistas de papel couché. Porque José Gómez Guerrero ‘Mago Merín’ es, ante todo, y en el más hondo sentido machadiano, “un hombre bueno”.

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