Satisfacción en AMUS por sus dos últimos logros

El hospital de esta organización está muy satisfecho al haber recuperado un ejemplar de águila perdicera tiroteada y un águila culebrera electrocutada

Este próximo miércoles día 18 de septiembre AMUS cerrará una etapa y abrirá otra cargada de esperanza. La primera fue de una laboriosa labor de atenciones medicas y de rehabilitación, de rigurosos protocolos de análisis y seguimiento de estas dos rapaces para pasar con mucha expectación a una segunda fase que se inicia este martes cuando se proceda a darle la libertad a estos dos valiosos  ejemplares provistos de emisores GPS/GSM.

El águila perdicera es una de las rapaces mediterráneas con gran desplome y erosión poblacional en las dos últimas décadas. Las electrocuciones, la caza ilegal, el veneno y la pérdida de hábitat junto a las molestias en sus áreas de reproducción, la han convertido en casi un espejismo de los macizos montañosos de Europa, en la que apenas se albergan un millar de parejas. España (focalizadas sobre todo en Extremadura, Andalucía y el levante) se lleva el grueso de los efectivos, pero en estas áreas las amenazas son cada vez mayores y las bajas en el estadio no reproductor, es decir en animales jóvenes, alcanza cotas preocupantes. El ejemplar que AMUS liberará  ingresó al haber sido disparado en un día de caza de la media veda en Extremadura. Va provista de un emisor GPS/GSM que nos permitirá conocer todos sus movimientos a la vez que los posibles problemas con los que pueda volver a encontrarse.

“De esta incidencia directamente generada por la acción humana pasamos a otra también provocada por el hombre y que debe adquirir dimensiones alarmantes: la porción de aves halladas debajo de torretas o tendidos eléctricos es ridícula a las bajas reales que origina este factor en la avifauna. Este problema es tan grave que el libro rojo de las aves de España apunta como la electrocución como la primera amenaza para 24 especies de aves”, detallan.

Datos oficiales hablan de 33.000 mil rapaces al año (a esta cifra habría que sumarle al resto de las especies que no son rapaces) en España pero esto es solo la punta de una pértiga enorme; primero porque algunas comunidades autónomas no han entregado los deberes, es decir no han mandado las estadísticas de las aves afectadas por la red eléctrica en esa comunidad autónoma y además, porque en estos informes no se cuentan las colisiones con los cables ,y otra (la más importante) "porque no se buscan bien las aves afectadas, es decir se trabaja con una información muy, muy sesgada", apuntan.

Este águila culebrera representa el 0,01% de los animales que ingresan electrocutados en los centros de recuperación y puede llegar a recuperarse devolviéndose al medio natural.

“A ella, también la seguiremos, en una vida posiblemente más cosmopolita que la del águila perdicera, ya que realiza dos grandes migraciones anuales hacia el África subsahariana”, explican.

Los dos ejemplares se suman a otros que AMUS tiene marcados y pueden aportar mucha información contribuyendo a un mayor conocimiento no solo sobre la ecología y biología de ellas sino sobre cómo les afectan unas problemáticas con las que irrevocablemente están condenadas a convivir.