Reflexión sobre la tecnología

El hombre es un animal que no tiene una naturaleza fija, sino dinámica y en construcción, no es que no tenga naturaleza como dice Ortega, sino que es peculiar. Pero, a la vez, el hombre es un animal cultural y dentro de lo cultural está la tecnología, técnica, en principio. Y, ello quiere decir, que la tecnología, como el lenguaje, es algo que le va al hombre de suyo, es imprescindible, no se puede pensar al hombre sin cultura (animal cultural indisociablemente e inseparablemente y lo uno se define por lo otro y a la inversa), sería como pensar al león sin garras y colmillos.

Si bien hay una diferencia, nuestra cultura, que nace del cambio biológico de la aparición del lenguaje, previamente había cultura, pero no simbólica, nos modela y modela el medio transformándolo en mundo. No hay tecnologías neutras, no hay un uso bueno o malo de la tecnología, la tecnología es una proyección, una extensión de nuestro cerebro que se extiende en nuestro derredor y nos transforma. Un móvil no es un simple móvil, es la historia de la ciencia concretizada en un artilugio y es una amplitud social; es decir, una condición de socialización, otra cosa es que nos guste o no el cómo nos socializa el móvil, pero lo hace y no hay vuelta atrás.

Y eso tiene que ver con la autonomía de la tecnología. Las tecnologías son autónomas, pero no independientes. Es decir, surgen del hombre y, en cuanto realidades emergentes tienen sus reglas y leyes, pero son impensables sin el hombre.

Ahora bien, hay una autonomía de la técnica o más bien la tecnología y tecnociencia que es lo que se ha dado en llamar el "imperativo tecnológico". Hace muchos años luché contra el determinismo que éste conlleva, pero creo que no lo entendí bien. En realidad, no hay un determinismo, lo que pasa es que su formulación es newtoniana y da la impresión de determinismo. Viene a decir que todo lo que se descubre y se puede aplicar, al final se aplica. Pues bien, lo que yo intentaba mantener es un debate ético por encima de ese imperativo; pero hoy me he dado cuenta de que la cuestión no es lineal: newtoniana, sino global y compleja. La tecnología transforma el mundo, ahora bien, aunque sabemos que determina la transformación del mundo y de nuestra consciencia y que nuestra consciencia a su vez determina la tecnología, no podemos predecir, en un caso concreto, porque es una relación compleja, por tanto, estocástica, qué cambia a qué y cómo lo va a cambiar. Por ejemplo, la construcción del acelerador de partículas de Ginebra dio lugar a un descubrimiento revolucionario que era impensable y no estaba previsto y fue Internet, en concreto el protocolo www, para que todos se pudiesen comunicar y el conocimiento fluyese con rapidez y todos supiesen lo que se estaba investigando en cada campo a parte en cada momento.

¿Quién iba a decir que de ahí iba a salir las redes sociales y la pornografía infantil o las revistas científicas hiperespecializadas con acceso a un clic de ratón?

Buscar artículo

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las 'cookies'. Sin embargo, puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.