Crece la tensión institucional en el Extremadura UD

Luis Oliver, hijo, anuncia cambios en el consejo de administración que podrían desembocar en el cese de Franganillo como presidente

El Extremadura está pasando por su peor momento institucional en su corta historia, y es que los dueños del club, Manuel Franganillo y Luis Oliver, no se llevan bien desde hace varios meses. Una situación que está provocando una serie de acontecimientos lamentables que dañan continuamente la imagen de la entidad.

El pasado sábado, el presidente, Manuel Franganillo, tuvo un enfrentamiento con el miembro del consejo de administración Teodoro Brea y el empleado del club, Antonio Muñoz. Una discusión subida de tono que ha trascendido a nivel nacional y que ha tensado aún más la cuerda para el entendimiento de ambos accionariados que comparten el club al 50%. Franganillo ha procedido inmediatamente a la destitución de Muñoz, quien ha hecho efectiva una denuncia por las supuesta vejaciones e insultos del primero.

Ante la incertidumbre, el primero que ha convocado a los medios para dar explicaciones ha sido una de las partes involucradas, el vicepresidente, Luis Oliver Sierra- hijo de Luis Oliver-. Lo primero que ha hecho ha sido “pedir disculpas como parte del club por los episodios acontecidos” y confirmar que la relación entre los dueños del club es irreconciliable. “Tratamos hace 15-20 días de reconducir la situación y aguantar hasta mayo juntos” pero “la confianza se ha quebrado”, ha admitido. “Hay líneas rojas y el Extremadura no puede estar siendo noticia por insultar al árbitro del VAR, hacer un licor o gritos en los altos del palco”. No fue tan explícito delante de los micrófonos, pero sí después para decir que las malas relaciones vienen desde “el cara mojón”.

Pero lo que puede cambiar el futuro del Extremadura es el cambio de su consejo de administración. Oliver ha informado que hace un mes se produjo un cambio en el la representación de una de las sociedad que conforman el órgano de gobierno del club. De este modo, María Jesús Sierra –madre de Luis Oliver Sierra- pasaría a ser miembro del consejo a través de Viriato Sport, y en detrimento de Leandro Izquierdo –hombre de confianza de Franganillo-. Un cambio que aún no aparece en el registro mercantil según Oliver “porque no está actualizado” y que podría desembocar en el cese de Franganillo como presidente del club. “Es algo que el consejo tendría que decidir en su momento”, ha comentado Oliver Sierra. El grupo Oliver estaría representado por Teodoro Brea, María Jesús Sierra, Luis Oliver y Alejandra Oliver. Las dos terceras partes del consejo de administración que, aunque ha dicho “son independientes”, son: él mismo, su hermana, su madre y un hombre de su confianza. Esta hipotética mayoría podría convocar un consejo extraordinario por la vía judicial si no lo hace el presidente, cuyos plazos podrían rondar en torno a un mes. No ha afirmado que lo vayan a hacer pero sí ha dicho que “hay que convocarlo para aprobar las cuentas porque así lo exige la ley”. Es a Franganillo a quien compete hacerlo, sino “lo tendremos que solicitar”, afirma.

El acuerdo que tenían ambas partes era que Franganillo se hacía cargo de la parte económica y el grupo de Oliver de la parte deportiva. No obstante, según ha contado Oliver, Franganillo “ha cometido faltas graves como despedir a personas dentro de la parcela deportiva sin consensuar”.  Se refiere a la destitución de Juan Marrero como técnico del filial y a la reincorporación de Ángel Gutiérrez en el juvenil. “No estamos de acuerdo, pero es la única persona que puede contratar, destituir, pagar, hacer una transferencia…”. Así se ha exculpado de cualquier responsabilidad en la toma de decisiones. “Aquí no han venido jugadores porque Manolo no ha querido”, dijo al acabar una rueda de prensa en la que han estado presente una nutrida representación de aficionados que han querido rendir cuentas ante el directivo. Entre ellos el presidente de la Federación de Peñas, José Rangel, quien ha ofrecido a la entidad para mediar o ayudar en cualquiera de los escenarios por el bien del Extremadura.

“Es la situación más catastrófica que he vivido”, ha sentenciado Oliver, quien ha reconocido que a principios de año hubo un intento de venta que no fraguó. Por entonces las relaciones ya estaban rotas y Manuel Franganillo buscó inversores que se hicieran cargo de la parte de Oliver para que estos vendieran su parte. Al parecer, la oferta convencía al grupo pero los nuevos inversores “desaparecieron” sin saber por qué, ha manifestado Oliver Sierra.

Hasta el momento de la elaboración de esta información se desconoce si Manuel Franganillo hará declaraciones para contrarrestar lo anunciado en la tarde del lunes. Lo que está claro es que no se auguran buenos tiempos por el club azulgrana a no ser que empiecen a entenderse ambas partes. El hipotético cambio en el consejo de administración y lo que podría suponer, pone la pelota en el tejado del presidente y fundador del club. La venta de una de las partes podría ser una de las soluciones para superar un conflicto que por mucho que no se quiera, sí que llega y puede afectar a la parte deportiva. La parte de Oliver está dispuesta si la “oferta es asumible”, sino, están condenados a entenderse porque en si gana el Extremadura, ganan los dos. Si pierde, también lo hacen los dos.

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