Manuel Franganillo, presidente del Extremadura UD, responde a las declaraciones de Luis Oliver Sierra

Franganillo estuvo arropado por muchos aficionados

“Tenemos la responsabilidad de velar para que este club siga funcionando. Lo que debe imperar se llama Extremadura UD, que es el patrimonio más grande de esta ciudad”

Franganillo tiende la mano a Oliver con quien dice que puede solucionar el conflicto en media hora. Sin embargo ha desvelado que hay inversores que podría aterrizar en Almendralejo para hacerse con el club con la figura del aun presidente dentro del mismo.

El presidente y accionista del Extremadura UD, Manuel Franganillo, ha salido al paso de las declaraciones que realizó el día anterior Luis Oliver Sierra y ha explicado cuales han sido los antecedentes y motivos que han generado “la perdida de toda la credibilidad en ellos”. “No admito la deslealtad”, ha sentenciado, tras enumerar una serie de acontecimientos de la relación entre ambos durante las últimas tres temporadas y media.

Según ha contado Franganillo, el grupo inversor, de una manera u otra, siempre ha querido hacerse con la totalidad del club, una acción que pudieron lograr a finales de 2018 cuando el grupo de Oliver le hizo una oferta de dos millones de euros. “Primero dije que sí, después no sé, y después que no me iba”, ha reconocido tras una conversación que tuvo con su padre. Por entonces se repartían al club en un 80 por ciento para la familia Oliver y 20 por ciento para él.

Así fueron a la ampliación de capital de 3 millones de euros que obligaba el Consejo Superior de Deportes; una operación que tenía que haber asumido al completo el grupo inversor según lo que habían acordado, pero este no tenía liquidez para hacerlo. Fue entonces cuando Manuel Franganillo consintió poner de su bolsillo 1.650.000 euros y avalar a la familiar Oliver con 800.000 euros para que accediera a su parte del accionariado. “Creo que es una de las mayores equivocaciones que he cometido en mi vida empresarial”, ha admitido.

El banco subscribió la operación financiera siempre y cuando las acciones se repartieran un 51% para Franganillo y el resto para la familiar Oliver, algo que no gustó a estos pero que “de buena fe” el presidente permitió ponerlo a partes iguales. Y así está ahora el accionariado, aunque en el Consejo de Administración tiene más fuerza el grupo Oliver, tal y como dijo Luis hijo, y que podría desembocar en la destitución de Franganillo como presidente; una decisión que no le preocupa porque “no les interesa, soy el único que puede avalar, por eso soy el que firma”, ha indicado. “Mi figura es muy importante institucionalmente y con los bancos”.

Para superar el conflicto, Franganillo ha manifestado su intención de “tender la mano”. La relación y las palabras sobre Luis Oliver padre -“es el que manda”- son de respeto y de reconocimiento, por eso dice “se puede resolver en media hora”. No obstante, hasta ahora ni uno ni otro han dado el primer paso para reconciliar un relación que ha sido afectada “por aspectos externos” que tienen más que ver con el equipo de ambos, cree. La comunión entre los dos se agravó sobre todo cuando a finales de año se elevó un Consejo de Administración clandestino en el que cesaron vía notario a Manuel Franganillo, que no llegó a recoger la notificación. Para separar los caminos, Franganillo “estaba plenamente convencido de haber encontrado un inversor pero me estafó”,  ha contado. Situación que distanció más a ambas partes porque el grupo Oliver se veían saliendo habiendo rentabilizado la inversión”. “Lo pase fatal”, ha desvelado.
 
De aquí en adelante no queda otra. O que salga una de las partes o caminar juntos por los intereses del club y de ambos. “Tenemos la responsabilidad de velar para que el Extremadura siga funcionando. Lo que debe imperar se llaman Extremadura UD, que es el patrimonio más grande de esta ciudad”.

Una de las opciones viables es la llegada de unos nuevos inversores que ya mantienen contactos con el almendralejense. “Si eligiera el perfil, debería ser una persona que venga a hacer algo a medio-largo plazo. Yo no quiero dinero, quiero salvar la tesorería del club, que los socios se lleven su parte y sus honores”, ha dicho. No se sabe si está más cerca la llegada de uno o la reconciliación de otros. La llegada del inversor estaría ligada a la continuidad de Franganillo en el club, aunque podría no ser con la mitad del accionariado.

El presidente también ha querido depurar responsabilidades deportivas en la figura de Luis Oliver Sierra con el que dice que apenas ha hablado. “El 85% del presupuesto va para la planificación deportiva”, tareas asumidas por Oliver. “Él es el responsable, él es el que ficha. Yo soy el que firmo porque soy el único que puede avalar”. Sobre la destitución de Marrero dijo que lo hizo por “deslealtad”.

Las instituciones se han posicionado de lado del presidente. Lo hizo el alcalde de Almendralejo, José María Ramírez, y también se ha interesado por esta situación el presidente del ejecutivo regional, Guillermo Fernández Vara. La relación del club con las instituciones es óptima ya que a todos les interesa contar con un club en la categoría de plata del fútbol español.

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