Opinión: 'Carta abierta a Pedro Sánchez'

Gran Vía, Madrid. Foto: Javier Martín Barreda

Extremeña y afincada en Madrid durante años. Adoptada en la capital por todos los madrileños desde años y aquí, desde mi escritorio, miro a través de una ventana que me devuelve la imagen de un Madrid vacío, sin su gente, sin su encanto… Madrid se ha sumido en un silencio roto solo por las sirenas que antes quedaban envueltas por el hilo musical del tráfico y de los viandantes.

Hoy, ese sonido de sirenas me pone los pelos de punta, ¿quién irá dentro? Por favor, Señor, sálvalo, no lo dejes irse contigo… Una lágrima, una mirada perdida en esa ventana que durante años me ha brindado lo mejor de esta ciudad que hoy calla por un virus del que nadie se responsabiliza. Bueno sí, para qué mentir, sanitarios, militares y trabajadores son los únicos que salen a ese adoquín, que ya no echa fuego por la contaminación ni el rodar de los neumáticos. Ellos, los únicos que ahora habitan la ciudad, la capital de un país tan bonito y amigable como es España, son los que están luchando porque toda España siga latiendo.

Cada día veo los mítines de nuestro presidente, de ese que un día pidió al ya retirado Rajoy responsabilidades por dos enfermos de Ébola. Esa noticia que hace años cubrí para varios medios nacionales y que sumió a Madrid en el miedo. ¿Y hoy? Hoy nada, hoy nos dicen palabras de aliento, de superación y de ánimo ¡Pero qué cojones ánimo, señor Sánchez! ¿De qué nos hablas? Tú que has comprado test defectuosos ¿de verdad tan poco te importamos los españoles que pagas algo inválido e inservible y vuelves a pagar otro cargamento? ¿Cuándo has pedido a las empresas que se aguanten y que paguen los sueldos?… unos sueldos cargados de impuesto para hinchar tu bolsillo y el de los tuyos. ¿Sabes qué, señor Sánchez? Tu país se muere y no haces nada por ello. Ni por esos que salieron a votarte, ni por los que no te votaron y menos por los que un día salvaron tu país. Esos que un día lucharon en una guerra para que viviéramos como lo hacíamos… A todos nos estás dejando morir y nos hablas de que todo pasará ¡claro que pasará! Y yo creo que sí, pero no por tu trabajo sino por el de todos los españoles, esos que nos quedamos en casa y no como Pablo Iglesias, esos que salen a las calles de toda tu nación a salvar vidas poniendo en riesgo las suyas porque tú no les surtes de material, por esos militares que nos defienden y aman este país. Volveremos a salir, pero nada será como antes.

Sí, señor Sánchez, se me pone un nudo en la garganta pensando e imaginando mi pueblo extremeño vacío. Ese al que no sé cuándo voy a poder volver ¿semanas? ¿meses? Del que usted ni conoce sus productos, por cierto, producto nacional que conoce todo el mundo, menos usted. Pero ese es su amor por España, que ni conoce el jamón ibérico ni de dónde viene. Usted y sus secuaces no cogieron el toro por los cuernos en su momento y ahora todos estamos pagando, y pagaremos, por su mal hacer.

Nos habla de que saldremos pronto pero, ¿a qué precio? ¿Cuántos 11 M más vamos a vivir a diario sin pedir responsabilidades? Ese en el que uno de sus antecesores aprovechó para llegar al gobierno. Espero, y también deseo, que algún día todos ustedes quieran a este país como lo estamos haciendo todos los españoles. Y es que ¿porqué no se bajan sus sueldos? O mejor ¿se los anulan y los ponen al servicio de todos los que se los pagamos? Ah no, claro, es que es mejor seguir siendo el “Marqués de Galapagar” o el “Señor Presidente” a ser un español más que arrima el hombro. Y entrecomillo sus cargos porque un marqués luchaba por su pueblo y un presidente se ponía al servicio de su país.

Todos los días saco mi cabeza a través de esa ventana a las 8 de la tarde para aplaudir a un país que ustedes no representan ni del que se sienten parte porque si lo sintieran así pedirían perdón. ¿Conoce usted esa palabra? Pues por ahí se empieza a asumir su responsabilidad pero no, usted no conoce de perdones.

Algún día volveré a vivir Madrid, volveré a pisar la Plaza Mayor y comeré sus emblemáticos bocadillos de calamares o caminaré por una abarrotada Gran Vía… y por supuesto volveré a viajar a mi pueblo y abrazaré y besaré a todos mis seres queridos y no será gracias a usted. Será gracias al buen hacer de todos los españoles, eso que usted no hizo cuando tuvo oportunidad.

Un día, y sé que queda mucho, volveré a disfrutar de la vida porque espero que cuando todo esto acabe usted pague por la responsabilidad que le atañe y de la que no ha sido responsable. Porque espero que todos los españoles pisemos las calles, hoy vacías, para sacarlo de ese sillón tan cómodo que lo ha sumido en un abandono a su patria, a su país, a su pueblo… ese pueblo que cada vez que algo malo ocurre, se levanta y se lo echa a su espalda, algo que, usted, no ha hecho y debería. Pero visto cómo está abordando esta crisis, usted eso nunca lo hará.

Señor Sánchez, seguiré en mi casa, como los españoles que podemos hacerlo, pero usted trabaje, déjese de tanta palabrería porque eso no salva vidas. Visite hospitales, hable con los médicos y pida perdón porque, lo cierto es, que este país se está apagando y entristeciendo por su mal hacer y usted no está haciendo nada y pide a la Unión Europea que intervenga cuando el que tuvo que intervenir hace muchos meses fue usted como presidente de España. Deje de tirar balones fuera, quítese el traje de chaqueta y póngase el mono de trabajo porque ahora es el momento de ser un español más.

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