Fallece un usuario de la residencia 'Virgen Coronada' tras precipitarse por una ventana

Contamos la reflexión de un familiar de un usuario de esta residencia

Según ha podido saber La Gaceta Independiente, esta mañana un residente de 86 años de la residencia 'Virgen Coronada', de Villafranca de los Barros, ha fallecido tras precipitarse por la ventana de un segundo piso.

Tras la caída ha sido trasladado al hospital de Mérida donde finalmente ha fallecido. La Guardia Civil se ha trasladado hasta la residencia para investigar el hecho. La directora del centro, María del Carmen Sánchez Bugarín no ha querido hacer declaraciones sobre lo sucedido.

Reflexión de un familiar de un usuario de la residencia

A continuación les ofrecemos textual la reflexión de un familiar de un usuario la residencia.

“Como hija de uno de los usuarios de la residencia 'Virgen Coronada' me preocupa mucho la salud de mi padre, al igual que la del resto de usuarios y trabajadores de la residencia, desde que comenzó la cuarentena debido a la pandemia.

Entiendo que las medidas que se están tomando parten de la única intención de proteger a quienes viven allí. Si no lo pensara así, no confiaría el cuidado de mi padre a la Junta de Extremadura y a esos trabajadores. Pero no sé por qué motivo no se tiene en cuenta que la salud física, y concretamente la prevención del coronavirus, no es el único motivo por el que pueden enfermar y morir los que allí residen. Son personas mayores y eso conlleva muchas patologías y muchos problemas psicológicos que, en muchos casos, se deriva simplemente del hecho de saber que son, por ley natural, los últimos años de vida que les queda.

El miedo al virus y a todo lo que conlleva está causando estragos en todo el mundo y a todos los niveles, pero entre las personas mayores, y en especial entre los que viven en residencias, está siendo desgarradoramente cruel porque no tienen ningún tipo de respiro hacia lo que hasta ahora conocían como cotidiano en su ritmo de vida (no pueden salir un momento a comprar, a pasear al perro, a atender a otra persona,...).

Ha ocurrido un lamentable y triste accidente que se ha cobrado la vida de uno de los residentes. Al margen de los motivos y las circunstancias que rodean a este hecho, que personalmente creo que debe quedar en la intimidad de la familia, pienso que el confinamiento tan duro al que se están enfrentando allí puede haber influido de alguna manera, y no puedo evitar sentir miedo porque se repitan hechos similares entre otros residentes y, por supuesto, el mayor miedo por mi padre.

Creo que desde el comienzo de la cuarentena, o al menos desde el punto en el que nos encontramos, se podrían haber buscado soluciones para que los mayores que viven en la residencia puedan salir en momentos concretos al aire libre. No creo que sea muy descabellado pensar que se podría acotar una pequeña zona del parque de La Coronada para que los mayores, en horarios muy puntuales y acompañados por las auxiliares, puedan salir del edificio. Tampoco creo que Protección Civil o la Policía Local tuviesen ningún inconveniente en prestar sus servicios para que esos paseos puntuales los pudieran hacer con la garantía de no correr ningún riesgo ni poner en riesgo a nadie, evitando que los mayores se alejasen de la zona y que los familiares se acercasen a ella. Un pequeño respiro puede ser muy importante para su salud mental, al igual que lo es para todos los demás cuando tenemos la oportunidad de hacerlo en nuestros patios, terrazas, en la calle haciendo recados, etcétera.

En definitiva, quiero que mi padre y todas las personas con las que convive allí estén protegidos del coronavirus, pero que lo hagan sintiendo que están vivos”.

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