La Asociación Extremeña de Jugadores de Azar en Rehabilitación lleva desde 1991 prestando sus servicios en Almendralejo. En la actualidad la asociación trata a un importante número de  jóvenes

AMUS participará mañana en la liberación de un águila imperial recuperada en su hospital tras una electrocución

 

El águila imperial es una de las rapaces más amenazadas del planeta. Su presencia es exclusiva de la península Ibérica, y eso la convierte en uno de los más valiosos testimonios de la biodiversidad mediterránea.

Mañana miércoles, día 14 de octubre,  AMUS y la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura serán los actores de un acontecimiento muy especial en el que el protagonista es un ejemplar de esta especie, recuperada en el hospital de AMUS, tras haber sufrido una electrocución.

Existe, en este apéndice del sur de Europa, una especie tan genuina como amenazada, tan singular y especializada a vivir en los bosques mediterráneos que la hacen ser peligrosamente vulnerable y dependiente. Existe en este milagroso escenario natural, la última oportunidad para aquella fauna más icónica de una faz dominada por encinas, alcornoques y sierras tamizadas de matorral. El águila bañada de crema en su cabeza y de tirantes de nácar que la confieren ese blanco en los hombros es el más claro testimonio de lo que fue Iberia. En la actualidad sus poblaciones se han recuperado de épocas anteriores (años 50, 60 y 70) en las que se las persiguió profanando y expoliando sus rincones y en las que los tendidos eléctricos y el veneno las convirtieron prácticamente en un espejismo.

Extremadura dispone de algo más de cincuenta parejas reproductoras, de las aproximadamente 330 que existen censadas en España. Están repartidas entre Monfragüe, Sierra de San Pedro, Sierras de Azuaga y Llerena y las periferias de las sierras de Hornachos y supone uno de los más importantes bastiones poblacionales junto con Andalucía, Castilla la Mancha y Madrid. Habita solo en la península Ibérica y algunos ejemplares pasan en dispersión hacia África.

En la actualidad, aún el veneno, las molestias en las zonas de reproducción, la mixomatosis en el conejo y la incidencia de las electrocuciones (casi el 80%  de los ejemplares en sus primeros años se ven afectados por este motivo) marcan una irrenunciable responsabilidad en las políticas y estrategias de conservación de  España.

Las electrocuciones son una de las causas de muerte no natural en la avifauna de primera magnitud. El MITECO baraja la cifra de 33.000 aves afectadas anualmente por los tendidos eléctricos pero se deben de contar por muchos miles más.

El acto de mañana con la liberación de este ejemplar pone el acento en un logro de gran importancia en el tratamiento médico de ejemplares electrocutados.

El hospital de AMUS, dependiente de la DGS de la Junta de Extremadura, ha conseguido con una terapia avanzada y novedosa gestionar las lesiones generadas por una descarga eléctrica y recuperar a este ejemplar para devolverlo totalmente restablecido a la naturaleza. “Es todo un éxito que revaloriza la función de los centros de recuperación y los acuerdos de cooperación entre entidades. Estamos de enhorabuena”, señalan.

Desde AMUS manifiestan su agradecimiento a la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura por facilitar el emisor GPS del que va provisto el ejemplar y por su estrategia de amenazas que permite desarrollar actuaciones sobre las más serias problemáticas sobre especies amenazadas. “En esta estrategia de referencia AMUS está representada”, concluyen.

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