Muere el 'niño' Ramón Báez Perera de Matos

Los diez hermanos Báez

Fallece a los 88 años, víctima de un paro cardiaco, el último hermano de una saga

La muerte de Ramón Báez sorprendió a todos los vecinos de Ribera del Fresno el pasado martes 9 de abril. Era el último de los hermanos Báez Perera de Matos, en el emblemático Hospital madrileño Ramón y Cajal. A las tres de la madrugada se despedía así, de sus seis hijos. Ramón formaba parte de la memoria en blanco y negro de todos los que le conocieron, según sus hijas su valerosa lucha de estos últimos seis años contra la parálisis cerebral que ha acabado con Ramón Báez, ha sido toda una lección. «Fue un hombre bueno, tan bueno que prefería salir perdiendo antes de reñir con nadie», ¿y qué decir de sus sobrinos?, la palabra que lo definiría sería de admiración”. Ramón Báez, cuya muerte a los 88 años marca el fin de una era, fue el último de los diez hermanos en marcharse. Había nacido en septiembre 1924.

 

 

Báez en Madrid

El más joven de la dinastía de diez hermanos que Juan Báez Pachón crió para cambiar la vida social de su pueblo, ya que esta saga se haría con el primer camión que se activaba gracias a la intervención de una manivela, el vehículo lo utilizaban para el transporte de ganado, uva, aceituna, grano...
El niño Ramón, como le conocían en casa, casaría a finales de los años cuarenta con Agustina Gómez Godoy, tuvieron 7 hijos, de los cuales viven seis, dos mellizas Toñi y Puri, Charo, Juan José, Iluminada y Montse.

Los primeros años de Ramón en el pueblo fueron dedicados a trabajar como agricultor junto con su hermano Antonio que compaginó con una tienda pequeñita de ultramarinos en su casa. Una década más tarde emigraría a la capital madrileña ya que sus dos hijas mayores trabajaban allí, con su hijo Juan José y sus otras dos niñas pequeñas. Ramón aceptó viajar a Madrid ante esta situación. Pero como nunca quiso despegarse de su pueblo, no quiso vender nada, ni la casa, ni su olivar. De hecho, la primera vez que sus hijas lo vieron emocionarse fue al derramarse un camión con productos químicos sobre unos pocos olivos.

Para Ramón el Madrid de los cincuenta fue una época difícil desempeñando labores como la de contratista de obras y conserje durante algunos años. La capital le hizo un hombre orgulloso de vivir en Madrid al ver que todos trabajarían en la capital en los mejores puestos. De ahí que en cada ocasión que tenía se acercaba al pueblo por unos días.

Hnos. Báez, toda una institución

El origen de esta larga dinastía lo encontramos en María Antonia Perera de Matos, madre de Ramón a la hora de casarse con Juan Báez Pachón. Este nuevo enlace establecería residencia en Ribera del Fresno, donde María Antonia abriría taller de costura con más de una docena de trabajadoras.

Juan y María Antonia serían padres de 18 hijos de los cuales saldrían adelante 10, el mayor José Antonio, conocido por Lorenzo, José, Antonio, Juan, Manolo, Ángel, Francisco, Ana, José María y por último Ramón, que ha pasado en Madrid casi 60 años. Ya Lorenzo, suegro de María Antonia utilizaba el transporte, dedicado al corretaje utilizando su carro. Así el servicio de automóviles a Villafranca diario, 10 de la mañana tenía un precio de 0,75 pts. por asiento, corría el año 1926.

La familia, al ser tan numerosa, vive en el campo, cerca de la finca de Redrojuelo- en la carretera de Palomas-, allí tenían un cortijo y les será mucho más fácil criar a sus hijos, además el Marqués de Lorenzana dejó a los Báez Perera de Matos sembrar en parte de sus tierra facilitándoles la yunta de mulas hasta que consiguieron comprarse el tractor. Para desplazarse del cortijo al pueblo usaban unas bicis, después ya en los años sesenta conseguirían unas motos “Guzzi” y posteriormente el primer coche que tuvo la familia, un 850 especial.

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