Saber más sobre antibióticos


Los antibióticos son un tipo de medicamento muy importante. Con ellos se pueden curan infecciones que serían mortales. También permiten realizar intervenciones quirúrgicas complejas como los trasplantes de órganos o médula ósea, previniendo las infecciones que pueden complicar estas intervenciones. Su importancia es tal, que no es exagerado decir que existe una medicina pre-antibiótica (antigua) y una medicina moderna: la que cuenta con estos fármacos.



La medicina actual tiene un pilar fundamental  en los antibióticos... siempre que sean eficaces.
Esa es la clave: que sean eficaces. Sin eficacia, un antibiótico no cura la infección, y es necesario sustituirlo por otro antibiótico que sí sea efectivo, pero que también pueden acabar siendo infectivo. Esto es así porque los antibiótico destruyen o impiden que se desarrollen los microorganismos,  pero estos microorganismos son seres vivos y tienen la capacidad de evolucionar, adaptarse y hacerse resistentes.  Decimos que la resistencia microbiana es la capacidad que un microorganismo determinado (por ejemplo el neumococo que produce la neumonía) tiene para que no verse afectado por un antibiótico que antes lo destruía (por ejemplo, la penicilina).

En la actualidad, nos encontramos con enfermedades infecciosas de muy difícil tratamiento (por ejemplo las unidades de cuidados intensivos) ya que los antibióticos actualmente disponibles han perdido su eficacia sobre los gérmenes que las producen.

Afortunadamente sabemos que el problema de las resistencias microbianas puede prevenir, y que todos (médicos, farmacéuticos, padres, población general) podemos contribuir a mantener la eficacia de los antibióticos de que disponemos actualmente.  Lo principal que tenemos que saber se resume en:
usar antibióticos sólo cuando son necesarios
en la dosis adecuada según el paciente y la enfermedad
mantener el tratamiento el  tiempo recomendado.


En la actualidad España se sitúa entre los países de la Unión Europea donde se consumen más antibióticos sin prescripción médica.

Para conseguir reducir la aparición de resistencia a los antibióticos, la forma racional de actuar debe ser:

1. Si cree padecer una infección, no se automedique con antibióticos, acuda siempre al médico para que establezca si la enfermedad necesita antibióticos. Muchas infecciones habituales catarros, faringitis, etc son producidas por virus y en ellas el uso de antibióticos no es eficaz.
Recuerde:  NO TOME NINGÚN ANTIBIÓTICO SIN RECETA MÉDICA
2. Si le prescriben un tratamiento con antibióticos es importante cumplirlo por completo según lo indicado por el médico. Aunque se sienta bien, no deje el antibiótico hasta la fecha indicada, por que las bacterias que no han sido eliminadas vuelven a multiplicarse, y pueden producir una infección aún más grave.
3. Respete también la dosis y las horas en que debe tomarla. Si se toma una dosis menor, puede puede no mejorar,  pero además, estará favoreciendo que se multiplique las bacterias más fuertes, al eliminar sólo las bacterias más débiles. La infección puede agravarse.

Recuerde: Las resistencias de las bacterias a los antibióticos aumentan cuando
estos se toman a dosis incorrectas o de forma irregular.  La eficacia del antibiótico para próximas infecciones será menor.

En relación al tema de los antibióticos destierre la falsa creencia de que los antibióticos inyectados (vía intramuscular) son más eficaces que vía oral. Tenga presente los efectos secundarios posibles (los antibióticos también actúan y destruyen bacterias de la flora intestinal pudiendo aparecer  molestias digestivas, diarrea, etc, la mayoría de las veces sin mayor gravedad). Puede ser beneficioso mientras esté en tratamiento antibiótico tomar algún alimento con "Lactobacillus" o fármacos que lo contienen.  No tome alcohol.

El uso adecuado de los antibióticos no sólo previene la aparición de infecciones resistentes si no que conlleva un gran ahorro del gasto sanitario, no sólo por los antibióticos que dejan de consumirse si no también por lo que cuesta tratar las infecciones por gérmenes resistentes.

Hacer un buen uso de los antibióticos hoy, nos curará mañana.