Opinión: 'Un gobierno reaccionario'

Y ahora nos encontramos con esto del derecho universal. Desde luego que nuestro gobierno no tiene remedio. Y además con la sospecha de que la ley que quieren modificar es fruto de una presión económica. Desde luego, casi siempre, en el mundo la fuerza ha podido con la razón. Pero, en ocasiones, ha habido pequeños avances ético-políticos. Y nuestro deber es permanecer vigilantes para que ellos no se pierdan. Esto es la democracia, vigilar al gobierno y pedirles cuentas y responsabilidades. El asunto de la eliminación de la justicia universal es algo que nos toca a todos porque plantea un retroceso moral, jurídico y político de setenta años. No podemos permitirlo, pero no por el retroceso, sino por las víctimas. Las víctimas de los crímenes contra la humanidad deben encontrar justicia y de eso trata la justicia universal.

 

 

Si los criminales quedan impunes, las víctimas no son reparadas ni moral, ni jurídicamente. Son literalmente abandonadas. En concreto, los casos que ahora mismo la justicia española lleva en el asunto de la aplicación de la justicia universal fuera de nuestras fronteras, si se aplica la modificación de la ley, significa que España como estado, y nosotros somos los que lo formamos, quedan desamparadas absolutamente. Y esto a mí me parece otro crimen, al menos una inmoralidad, puesto que ya no habría derecho para juzgarlo. Pero, ¿qué podemos esperar de un gobierno que no reconoce ni las víctimas del franquismo, ni que el franquismo procediese de un golpe militar, que tacha de criminales a las mujeres que optan por el aborto, cuando el feto no es, literalmente hablando persona. No puede haber un crimen cuando no hay objeto de crimen. Estos confunden con su neolengua, como lo de la externalización, para decir privatización de servicios públicos o subcontratas. Este gobierno, además de haber incumplido todo su programa, nos está mostrando con diversas leyes: Lomce, ley de seguridad ciudadana, ley del aborto, eliminación de la aplicación de la justicia universal… su rostro más reaccionario y, literalmente, fascista. Ya he dicho más de una vez que el fascismo económico es la antesala del fascismo político. Pues aquí lo tenemos. Vivimos instalados en un fascismo económico. Ni nosotros, ni nuestro gobierno decidimos nada, todo se nos impone desde fuera y desde organismos que no hemos elegido democráticamente, pero que nos obligan autoritariamente y, bajo amenazas, a cumplir sus directrices. Mientras, nuestro gobierno, como no tiene nada que hacer, salvo obedecer, pues se dedica a dar rienda suelta a su ideología más rancia y peligrosa. Y, para ello, aprovecha la situación de paralización, miedo, incertidumbre, precariedad absoluta y domesticación en la que ha caído la población.

De ahí que las protestas sean parciales, esporádicas. El malestar es general, pero la población no sale en masa a la calle. El miedo y la ruptura de los vínculos de clase que ha producido el precariado lo impiden. No es buen camino el que hemos elegido. Estamos gobernados por ignorantes maliciosos, pero muy listillos y con una ideología que trae una mala leche detrás que debería darnos miedo. Pronto no podremos movernos, ni alzar la voz. Y el engaño con su neolengua y el doblepensar nos hará esclavos definitivamente.

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