Opinión. 'Sí pero no ... interculturalidad y cooperación'



Las relaciones entre las diversas culturas han adoptado, a lo largo de la Historia, muy diversas formas, muchas veces basadas en la violencia, dominación y explotación y otras, en forma de contactos positivos, de intercambio y cooperación entre los pueblos, aunque, a veces, la propia Historia los olvide en un rincón.



La Cooperación al Desarrollo pertenecería al segundo tipo de contactos y por sus características  debería tener como vocación generar relaciones interculturales positivas. Sin embargo, la propia concepción de la idea de Cooperación está influida por la cultura que llamaremos "dominante", blanca, heteropatriarcal y capitalista, a la que pertenecemos, y que impulsa las iniciativas de cooperación hacia las culturas "dominadas", que constituyen las culturas de los pueblos receptores de la cooperación, casi todas ellas con un pasado ligado al colonialismo.

Vamos a ver algunos de los modos de relación intercultural que consideramos violentos y lo que nosotras entendemos como relaciones interculturales positivas en el marco de la cooperación:

Proyectos orientados a suprimir la cultura dominada y sustituirla por la cultura dominante: Cuando no se permite a las personas utilizar su lengua de origen, se les incita a que abandonen sus creencias, prácticas religiosas,  hábitos de consumo, formas de ocio o estructuras familiares y sociales.

Estos proyectos se revisten de paternalismo, y muchas veces están asociados a organizaciones religiosas o fundaciones empresariales. Hablamos de proyectos en los que es necesario, por ejemplo, asistir a los oficios religiosos para tener acceso a alimentos o servicios esenciales como los sanitarios; escuelas en las que se imparten clases con materiales en lenguas del país del que es originaria la ongd y el profesorado no domina la lengua en la que se expresa el alumnado. Hablamos de proyectos de cooperación agrícola que, actualmente, implantan, por ejemplo, en zonas en las que se practica una agricultura tradicional de subsistencia con semillas autóctonas, prácticas agrícolas altamente tecnificadas, con semillas "patentadas" y que dejan a los y las campesinas en manos de multinacionales sin escrúpulos y ocasionan una pérdida incalculable de sabiduría ancestral. Estos proyectos, sin respeto alguno por las personas y sus culturas, utilizan la manipulación para que las culturas "dominadas" se vayan diluyendo en la cultura "dominante" hasta desaparecer.

Proyectos en los que se busca conseguir la acomodación de la cultura dominada. Su orientación es similar a la anterior, pero cambian los métodos. Aquí se mantienen las distinciones culturales, aunque disminuyan en la práctica los derechos de la "cultura dominada". Se apoyan las manifestaciones culturales "menores" pero no el empoderamiento real. Son proyectos que fomentan relaciones de dependencia, en los que se valoran determinadas cuestiones ligadas, por ejemplo, al arte o a la lengua, pero no se respetan las formas de organización social o el derecho a ser protagonistas del propio desarrollo, sobre todo en casos de confrontación. Por ejemplo, en el caso de apropiación de tierras de pueblos originarios por terratenientes locales o corporaciones, apoyando la creación de huertos tradicionales con semillas autóctonas, comprando la tierra a los expoliadores y no apoyando las denuncias y reivindicaciones sobre el derecho ancestral a la tierra; además penalizando la movilización social al no incorporar al proyecto a los elementos más "díscolos".

Proyectos que trabajan por el respeto y valoración de la otra cultura y apertura a la interacción y a la influencia mutuas.

Esto sería lo que llamamos "mestizaje", basado en la permeabilidad de las culturas y que asume que todas son igualmente valiosas y que las personas que las portan tienen iguales capacidades, necesidades y derechos. En este proceso no se pretende la desaparición ni la acomodación de ninguna cultura, se pone en marcha una vía que puede conducir a nuevas formas culturales mixtas, a nuevas culturas alternativas en un proceso abierto y dinámico, adaptado a sus protagonistas.

Habría que entender que, a veces, los límites entre estas formas de relación intercultural son difusos, más en el marco de la Cooperación al Desarrollo, donde caben tantos modelos y coexisten tantas experiencias sobre el terreno. En un mundo globalizado, surcado por redes e hiperconectado, defendemos la autonomía de las personas para seguir construyendo su propia cultura, asumiendo o creando proyectos o estructuras abiertas y modificables, eligiendo o construyendo grupos reales aquí y allí, en los que cooperar sin discriminación para vivir y desarrollar una cultura compartida.

Este artículo forma parte del proyecto Mudalmundo VI “Cooperando en Comunidad”, desarrollado por el Colectivo CALA y financiado en parte con dinero público a través de la AEXCID (Agencia Extremeña de Cooperación Internacional al Desarrollo)

http://www.nodo50.org/cala/151/interculturalidad-y-conflicto-herramientas-de-educacin-intercultural/

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