Opinión. 'Motivación y voluntad en la educación'

La voluntad fue la gran olvidada de la psicología y se la sustituyó, por la motivación. Pero la motivación, ni se sostiene por sí sola, ni sólo es externa, sino automotivación (voluntad). Yo prefería seguir durmiendo la siesta, pero mi voluntad me ha traído al despacho a trabajar, a leer, a aprender, algo que no tiene ninguna motivación externa, solo autonomía, libertad.

 

 

Porque esa es otra, sin libertad no hay capacidad de hacer nada, si todo se hiciese por motivación (teoría pedagógica fundamental: aprender jugando, aprender a aprender…) no habría libertad, seríamos unos robots. Sin embargo, tenemos autonomía, nos damos las leyes a nosotros mismos, tenemos nuestro propio control.

 

Eso nos lo tienen que enseñar nuestros padres de pequeño, con amor, pero nos lo tienen que enseñar. Sino lo que tendremos es a un niño caprichoso. A aquellos que se les ha dado todo, que se les ha consentido todo, que no se les ha dado una voz, para que no se traumaticen, que no han tenido una autoridad como referente a la hora de elegir, que no han sabido esperar, que no han aguantado un NO por respuesta, son unos malcriados, unos esclavos de los deseos y las pasiones, unos tiranos con los padres e irrespetuosos con los profesores y el resto de la sociedad, unos perezosos y unos cobardes. No se puede confundir la autoridad con el autoritarismo, no se puede confundir el juego con el capricho. Ahí hay dos líneas muy sutiles de las que pende la educación que hoy en día se han confundido en la familia y que se les atribuye a la escuela (educar), pero, ni se les da instrumentos y, además, se parte, de la pedagogía de la motivación cuando esto hace siglos que está demostrado que es falso, y además no sirve para educar la voluntad. Aunque, bueno, las cosas pueden empeorar, ahora estamos con la moda de la educación de la “inteligencia emocional”. Jaja, mejor lo dejo, porque supongo que pareceré un dinosaurio, un profesor hueso y un padre autoritario…pero las apariencias engañan.

Efectivamente, voluntad y motivación no se excluyen, se retroalimentan. Pero el caso es que la psicología y la pedagogía nunca admitieron la voluntad porque no era (ahora parece que sí, hay ciertas teorías…) empírica. Con lo cual no podían hacer teorías siguiendo el modelo neopositivista. La psicología y la pedagogía son un vivo ejemplo del cientificismo. Y la psicopedagogía que está a la base  de la LOGSE y de la que no se ha movido una coma en la LOMCE, no habla para nada de voluntad. Eso sí, las modificaciones que ha habido en ambas leyes de la pedagogía es para introducir los criterios de evaluación mercantilistas. En fin, ya sabemos a quién obedece el sistema educativo y el último ministro nos lo ha dicho por activa y por pasiva “hay asignaturas que entretienen”, “hay carreras universitaria que habría que plantearse si deben seguir existiendo” y, “El objetivo de la enseñanza es la empleabilidad”. Soy un anarco-libertario y pienso que la educación, la mires como la mires, es un sistema de control y de coacción.

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