Opinión. ‘La educación, una cuestión de todos los ciudadanos y ciudadanas’

José Antonio López Fernández ha sido profesional de la educación durante toda su vida laboral. Trabajó veinte años en Cataluña y veinticinco en tierras extremeñas. Ha sido inspector de Educación y, actualmente, se encuentra jubilado. En este artículo resume algunas de las medidas que considera necesarias para mejorar la educación en Extremadura.

El sistema educativo español tiene carencias importantes muchas de las cuales son endémicas. Los problemas más importantes de nuestro sistema educativo, en mi opinión, son: la formación inicial de maestros y de profesores de institutos, la atención a los niños con dificultad para aprender que son, aproximadamente, un 25% del total, y la gestión de los centros educativos.

 


La formación inicial de maestros y profesores mejoraría mucho si los aspirantes a ser profesores en las Facultades de Educación, además de los requisitos actuales, debieran acreditar, al menos, siete años de práctica docente evaluada positivamente. Esta medida pueden impulsarla los consejeros de Educación y/o alguno de los Grupos Parlamentarios del Congreso de los Diputados mediante una proposición no de ley que, una vez aprobada, debería llevarla a la práctica el Gobierno Central.

También mejoraría la formación inicial si se incorporasen a las Facultades de Educación, como asociados, maestros y profesores con práctica docente evaluada positivamente. Esta medida podría implantarse de inmediato previo acuerdo de las Comunidades Autónomas con las Universidades respectivas. La medida tendría un coste económico mínimo.

Las Consejerías podrían dar puntos a estos maestros y profesores asociados a la Universidad, previa evaluación de su tarea, para los concursos de traslado y para acreditarlos como mérito en las convocatorias de las Comunidades Autónomas (dirección, inspección, acceso al Cuerpo de Secundaria, en el caso de los maestros, ponentes en la formación permanente…)

La atención a los alumnos con dificultad mejoraría si el presupuesto que actualmente dedican las Consejerías de Educación a los diferentes planes de refuerzo en la Educación Secundaria, se compartiesen con planes dirigidos a los niños con dificultad para aprender escolarizados en Educación Infantil y en los dos primeros cursos de Educación Primaria.

Se trataría de hacer medicina preventiva como hacen los buenos médicos y no cirugía, a veces sin anestesia, como se hace a menudo en Educación Secundaria, con un escandaloso resultado de víctimas que no alcanzan el título de Graduado de Educación Secundaria Obligatoria.

Estas medidas preventivas contribuirían a reducir el número de alumnos repetidores, que en nuestro país es, si no el mayor de Europa, si uno de los mayores.

Cuando alguien pretende reformar su casa no empieza por el tejado, si no que empieza por los cimientos y los cimientos en educación están en la Educación Infantil y en los dos primeros cursos de la Educación Primaria.

La redefinición de las tareas de los orientadores en los centros de primaria y su dedicación preferente a la Educación Infantil y a los dos primeros cursos de Educación Primaria, sería otra medida importante para ayudar a los niños que tengan dificultad para aprender.

Hay medidas organizativas que podrían hacer posible la presencia de dos profesores en el aula bastantes horas a la semana mediante la colaboración con el tutor, trabajando juntos en la clase los profesores de apoyo y los especialistas de pedagogía terapéutica. La educación debe ser inclusiva y, por tanto, sacar niños de las clases es una práctica que se compadece poco con el concepto de escuela inclusiva.

Esta medida sería más viable si los centros recuperasen el número de maestros y profesores que han ido perdiendo en los últimos años. Esta recuperación de los maestros y profesores que han perdido los centros sería posible desde el punto de vista económico, si existe voluntad política y se hace una buena gestión de los recursos.

También cabe hacer desdobles para atender mejor a los niños con dificultad para aprender aprovechando por ejemplo, las clases de Educación Física coordinándose los dos tutores de cursos paralelos de forma que el maestro de Educación Física atiende a la mitad de los niños de cada una de las dos clases mientras que los dos tutores se quedan durante una hora trabajando con la mitad de su grupo-clase.

Los proyectos de formación en centro deberían atender prioritariamente a la temática relacionada con la atención a la diversidad encaminada a conseguir una escuela verdaderamente inclusiva. La realización de proyectos de formación en centros podría dar lugar a algunas ventajas para los centros y los maestros y profesores participantes.

Respecto de la mejora de la gestión de los centros educativos cabría replantearse la forma actual de selección y formación de directores. El procedimiento actual mejoraría mucho si se exigiese  a los aspirantes a la dirección, como requisito previo, al menos siete años de experiencia docente debidamente evaluada por la Inspección, por el Equipo Directivo de su centro y por el Consejo Escolar.

Una vez seleccionados los aspirantes a la  dirección deberían tener una formación rigurosa mediante un curso que puede ser semipresencial del que no debería eximirse a ningún candidato.

El curso de formación debería tener un coordinador que haría la evaluación del aprovechamiento de cada candidato de acuerdo con los ponentes del curso. El curso de formación podría desarrollarse durante el año de prácticas.

La selección debería ser seguida por un año de prácticas tuteladas por un director veterano.Esta fase de prácticas debería ser  objeto de un especial seguimiento por parte de la Inspección que debería tener  muy en cuenta la opinión del tutor y la del coordinador del curso de formación para emitir su informe

El informe de la Inspección debería tener un peso importante, si no decisivo, en la propuesta que se haría a la Consejería correspondiente respecto de si procede o no el nombramiento de los aspirantes, como directores definitivos.

La Inspección de Educación está integrada por funcionarios que tienen, en general, una alta cualificación profesional. Cabría potenciar sus funciones de evaluación y el asesoramiento que se derive de esa evaluación. Ello supone disminuir la carga burocrática que padece la Inspección en la actualidad. Muchas de estas tareas administrativas de la Inspección serían fácilmente asumibles por otros funcionarios.

El complemento económico de los directores y equipos directivos debería ser muy superior al que cobran actualmente. También se podría conceder a los cargos directivos  puntos para el acceso a las convocatorias que hagan las Consejerías (Inspección, asociados a la Universidad para colaborar en la formación, para colaborar en la formación permanente, concurso de traslado…).

Las propuestas anteriores no requieren gran inversión económica. Pueden llevarse a la práctica  con un incremento mínimo de los presupuestos actuales dedicados a educación, para ello basta voluntad política y hacer una buena  administración de los recursos disponibles.

La situación de nuestro sistema educativo requiere de la implicación de todos los ciudadanos mayores de edad, tanto si tienen hijos en edad escolar como si no los tienen. No basta con votar cada cuatro años. Permítanme que me cite a mi mismo.

Para educar  en el siglo XXI es necesario que cada pueblo sea una escuela, cada calle un grupo clase, cada casa un núcleo de civismo, cada ciudadano un maestro y cada maestro uno de los ciudadanos más respetable y más respetado de la sociedad.

Propongo que iniciemos una movilización educativa, concepto de José Antonio Marina, en mi opinión, uno de los pedagogos más riguroso y más sensato de nuestro panorama educativo actual. José Antonio Marina propone que dejemos de echarnos la culpa de los problemas educativos unos a otros y que cada uno estemos donde tenemos que estar haciendo lo que tenemos que hacer.

¡Ay si los ciudadanos fuésemos conscientes de nuestro poder! Otro gallo nos cantara.
No me resisto a citar aquí la formula con la que los representantes en las Cortes del  Reino de Aragón juraban fidelidad a su rey:

Nos, que valemos tanto como Vos y juntos más os hacemos rey, si lo hacéis bien y si non, non.

El Congreso de los Diputados y los Parlamentos autonómicos, están deliberando en estos días o van a hacerlo en los días próximos respectos los presupuestos para el año 2016. La Ley de Presupuesto es la más importante de todas las Leyes que aprueban los Parlamentos cada año.

El presupuesto que se apruebe de educación será la prueba irrefutable de la importancia que el Gobierno central y los Gobiernos autonómicos dan a la educación. Obras son amores y no buenas razones.

Propongo que cada ciudadano, cada institución (AMPAS, Consejos Escolares, Organizaciones. Sindicales, Patronales…) haga llegar a la opinión pública y a los Grupos Parlamentarios tanto a los del Congreso de los Diputados como a los de los Parlamentos Autonómicos el siguiente  texto:

Ruego/rogamos que los Grupos Parlamentarios tanto del Congreso de los Diputados como de los Parlamentos Autonómicos con ocasión del debate de las Leyes de Presupuestos, dediquen una atención especial a las partidas previstas para educación. Ruego/rogamos que cada Grupo Parlamentario proponga medidas concretas para la mejora de la educación y que en concreto propongan las enmiendas necesarias para la mejora de los siguientes aspectos del sistema educativo:

La formación inicial de maestros y de profesores de institutos, la atención a los niños con dificultad para aprender que son aproximadamente un 25% del total y la gestión  los centros educativos.

José Antonio López Fernández
Maestro e inspector de Educación jubilado
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