Opinión: 'Por qué la práctica deportiva mejora el rendimiento académico'

Numerosas investigaciones han concluido que la práctica deportiva mejora el rendimiento deportivo gracias a los efectos que tiene sobre el organismo. En este artículo analizamos cómo las actitudes, valores y hábitos de trabajo que se desarrollan con la práctica de un deporte organizado y tutelado tienen una incidencia muy positiva en la vida escolar.

Publicado en www.masaludextremadura.es

 

“La práctica del deporte mejora el rendimiento académico”. Este es el titular que publicaba ABC en septiembre del 2014, basándose en un estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, que había analizando los expedientes académicos de dos mil estudiantes entre los 6 y los 18 años. Los resultados, publicados en Journal of Pediatrics, “demuestran que la capacidad cardiorrespiratoria y la habilidad motora son los efectos del ejercicio físico que tienen mayor impacto en la actividad escolar y en los resultados académicos”. Según la coordinadora del trabajo, Irene Esteban-Cornejo, del departamento de Educación Física, Deporte y Motricidad Humana de la UAM, “una mejor respiración alienta la comunicación entre las células, y la habilidad motora favorece la concentración”.

Otra investigación de la Universidad de Vrije (Holanda), en el año 2012, concluye que el deporte contribuye a potenciar las capacidades cognitivas, mejorando la función cardiaca y aumentando los niveles de endorfinas y la conexión entre neuronas, lo cual repercute positivamente en la actividad académica.


Todos estos estudios hacen referencia a la relación directa que existe entre las mejoras físicas que produce la actividad física en los jóvenes y el aumento del rendimiento académico. Además, hay que añadir el estado de bienestar psicológico y relajación que sin duda produce la actividad física y que repercute en un aumento de la concentración del estudiante.

Pero debemos ir más allá y considerar que las actitudes, valores y hábitos de trabajo que se desarrollan con la práctica de un deporte organizado y tutelado tienen, sin duda, una incidencia muy positiva en la vida escolar. Nos referimos a que existe una correspondencia entre los jóvenes que están integrados en equipos que compiten de forma reglada y el rendimiento académico de estos. A primera vista podemos pensar que aquellos escolares que deben invertir tres o cuatro tardes en entrenar con sus equipos, además de tener que viajar y competir durante los fines de semana, pueden tener dificultades para disponer del tiempo necesario de estudio; no así aquellos que no participan en ninguna actividad deportiva. Según mi experiencia profesional, como profesor de Educación Física y entrenador deportivo, ocurre lo contrario. Aquellos alumnos/as que realizan una actividad deportiva competitiva, que le exige un compromiso y un esfuerzo añadido, desarrollan una serie de actitudes que mejoran notablemente su rendimiento académico. El escolar deportista se ve obligado a tener que organizar su tiempo libre, a aumentar su concentración en el estudio en el poco tiempo del que dispone a veces y a sacar el máximo partido posible a sus horas de estudios. En definitiva, se convierte en una persona mucho más organizada y disciplinada.

Si a esto unimos que el deporte favorece el desarrollo de valores tan importantes en la vida de los jóvenes y de los adultos como son el esfuerzo, la superación, la integración y la motivación, sin duda estamos contrarrestando la posible falta de tiempo para estudiar con otras cuestiones que ayudarán a mejorar su maduración.

Los que nos dedicamos a la enseñanza de la Educación Física y somos responsables de equipos deportivos, conocemos numerosos casos de alumnos/as que disponen de una organización y un hábito de estudio muy superior a compañeros de clase que pasan horas y horas delante del ordenador, de la televisión o del Whatsapp. Por todo ello, es nuestra responsabilidad la de transmitir esta opinión a aquellos padres y madres reticentes con la participación de sus hijos/as en actividades deportivas. Lejos de ser un lastre para sus estudios, se convierte en un elemento esencial en su formación integral.

Miguel Ángel Montanero Fernández

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