Opinión: 'Fútbol y violencia, ¿en fuera de juego?'


El motivo por el cual me lleva a escribir este artículo son los continuos e inaceptables hechos violentos que con frecuencia se producen en las diferentes modalidades deportivas y, más concretamente, en el fútbol base y aficionado o amateur de nuestra geografía. La violencia en el fútbol es una de las grandes lacras que en nuestro país aún debemos de corregir de una vez por todas y, por lo tanto, intentar mitigar tales hechos repugnantes y que tantísimo daño hacen a los que de forma sana practicamos alguna modalidad deportiva o simplemente  visualizamos cualquier evento deportivo. Dichos actos son aún más deleznables  si cabe cuando hay menores involucrados.
Es algo que no es nuevo, que viola los principios, valores y el espíritu del deporte, del juego limpio y el respeto hacia el rival y hacia los árbitros. Todo ello produce mayor repercusión social cuando vemos que en muchas ocasiones son los propios padres de familia los enaltecedores de actos violentos perpetrados en las diferentes instalaciones deportivas donde se practica la disciplina del fútbol, y es que, muchos padres creen firmemente que tienen en sus hijos un Leo Messi o un Cristiano Ronaldo y descuidan, quizás, que sus hijos deben disfrutar y formarse mediante la práctica del fútbol. En otros casos, en ligas no profesionales siguen acumulándose hechos violentos, donde se pierde el respeto, se insulta verbalmente y por desgracia se agrede a los árbitros, quienes a través de su sindicato acumulan partido tras partido innumerables denuncias por actos violentos hacia su persona por parte de espectadores, jugadores, etc.,
 
Desde el fallecimiento de un hincha del Deportivo de la Coruña, en octubre del pasado año, se avanzó por erradicar los diferentes problemas de violencia ocasionados en los estadios y aledaños de estos, principalmente de Primera y Segunda División. Pero el mundo del fútbol va más allá y son numerosísimos los encuentros disputados cada fin de semana desde categorías inferiores y futbol aficionado en donde por desgracia ocurren hechos tan deleznables como vergonzosos.

 

Se deberá de poner solución a tales problemas, no se puede permitir por ejemplo en encuentros donde hay menores que los propios padres den un espectáculo que nada tiene que ver con el deporte, ni con el mundo del fútbol, a la vista de sus propios hijos, con los graves perjuicios que ello ocasiona en la formación deportiva y sobre todo educativa de cada menor. Por lo tanto, ¿cómo se pueden atajar tales comportamientos?, ¿cómo mitigar los insultos, agresiones, intimidaciones y coacciones a los árbitros en categoría amateur? En numerosas ocasiones llego a la reflexión de que es necesario reeducar a dichos padres en los valores que inspira el olimpismo y, en definitiva, educar en los valores del juego limpio en beneficio de sus propios hijos y en el de los propios padres y, por supuesto, educar mediante sanciones ejemplares.
 
Los estamentos del fútbol de nuestro país deberán aunarse y luchar más por acabar con la violencia principalmente en categorías de futbol base y aficionado, al igual que se hace en la Liga de Fútbol Profesional, en competiciones UEFA y FIFA.
 
Es de vital importancia a nivel jurídico hacer mención al articulado de la Ley 19/2007, de 11 de Julio, contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, ya que la presente Ley pretende erradicar por parte de los actores públicos y privados la violencia en el deporte y a su vez prevenir, controlar y sancionar de forma ejemplar actos violentos ocasionados en la práctica deportiva.
 
En concreto en el artículo 20 de la referida Ley encontramos la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Su punto 1 establece que La Comisión Estatal es un órgano colegiado encargado de la formulación y realización de políticas activas contra la violencia, la intolerancia y la evitación de las prácticas racistas y xenófobas en el deporte. Y en su punto 2 se establece que, La Comisión Estatal es un órgano integrado por representantes de la Administración General del Estado, de las Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales, de las federaciones deportivas españolas o ligas profesionales, asociaciones de deportistas y por personas de reconocido prestigio en el ámbito del deporte y la seguridad, la lucha contra la violencia, el racismo y la intolerancia, así como la defensa de los valores éticos que encarna el deporte. Y por último, sus funciones serán las establecidas en su punto 3, es decir, las dirigidas a:
 
1.º Promover e impulsar acciones de prevención contra la actuación violenta en los acontecimientos deportivos.
 
2.º Fomentar, coordinar y realizar campañas de divulgación y de sensibilización en contra de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en todas sus formas, con el fin de conseguir que el deporte sea un referente de integración y convivencia social.
 
3.º Elaborar orientaciones y recomendaciones a las federaciones deportivas españolas, a las ligas profesionales, sociedades anónimas deportivas y clubes deportivos para la organización de aquellos espectáculos en los que razonablemente se prevea la posibilidad de actos violentos, racistas, xenófobos e intolerantes.
 
Por lo tanto, creo que es necesario una mayor preocupación e interés por intentar erradicar la violencia en el deporte y deben ser varios los estamentos que los encargados de poner todo su empeño en erradicar los actos violentos ocurridos en nuestro fútbol, desde las categorías más altas y profesionalizadas a las categorías de fútbol base y aficionado. De esta forma creo que dejaríamos en “fuera de juego” a los violentos, sean padres de familia o simplemente energúmenos que creen que animan a sus correspondientes equipos.
 
Como conclusión, creo necesario la sensibilización por el juego limpio, la inculcación de valores como el respeto y la tolerancia por el rival y hacia los árbitros que se juegan el físico en cada partido y, por supuesto, expulsar de “todos” los estadios a aquellos que usan la violencia como modo de expresión a través del deporte, dejándolos en fuera de juego.
 
Artículo publicado en futbolyfilosofia.com
 
Juan Antonio Sánchez-Bote Corzo.
Abogado en Legal&Sport Asesores.
Presidente de ADDEx.

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