Editorial julio: "El 'brexit': más interrogantes que certezas"

El pasado 23 de junio toda Europa - y buena parte del mundo - volvía sus ojos hacia Reino Unido. Los británicos se encaminaban a las urnas para responder a una breve pero trascendental pregunta: ¿Debería el Reino Unido seguir siendo miembro de la Unión Europea?
La respuesta negativa de un 51,9% de los votantes desataba una tormenta política que hasta el momento plantea muchos más interrogantes que certezas y abre un escenario del todo imprevisible.


La inquietud es el sentimiento dominante entre los españoles que viven en el Reino Unido, jóvenes y no tan jóvenes que ahora se preguntan en qué medida les afectará, aunque todo hace indicar que serán los futuros emigrantes los que sufran realmente las consecuencias de la salida una vez ésta se consume de forma definitiva.
Resulta también preocupante que el triunfo de la candidatura partidaria de la salida de la UE haya venido acompañado de un crecimiento de las actitudes xenófobas, tanto más chocantes cuanto se observa que se producen en ciudades como Londres, conocida mundialmente por su carácter cosmopolita y su multiculturalismo. Un caldo de cultivo fomentado por políticos como el líder del UKIP, Nigel Farage, cuyos mensajes durante la campaña estuvieron marcados por su declarado rechazo a la inmigración y su actitud eurófoba, pero que sin embargo fue uno de los primeros en saltar del barco una vez éste llegó a puerto.
Desconocimiento e ignorancia son algunas de las razones aducidas estos días para tratar de explicar por qué se ha llegado finalmente a esta tesitura. Y es que, como hemos sabido a través del testimonio de extremeños que residen en Reino Unido, muchos británicos acudieron a votar sin detenerse a reflexionar sobre la dimensión de este referéndum ni del impacto que podría llegar sobre sus vidas, ajenos a una realidad con la que se han dado de bruces de forma brusca y que propició que muchos arrepentidos se lanzaran a la calle a reclamar una segunda votación.
Ahora, salvo un giro diametral - e improbable - de los acontecimientos, sólo cabe esperar que, en mitad de esta nebulosa de incertidumbre, impere el sentido común y tanto las instituciones británicas como las comunitarias logren alcanzar un acuerdo que no perjudique a aquellos europeos, como los extremeños Andrés García, José Luis Guerrero y Pablo García, que un día decidieron emigrar en busca de las oportunidades que en otros lugares les resultaban imposibles.

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