Editorial septiembre: 'Unas cifras que invitan al optimismo'

El turismo se consolida como uno de los motores de crecimiento de Extremadura. Las últimas cifras que se han conocido hablan de que el sector crece cinco puntos por encima de la media nacional, lo que denota que cada vez más destinos como Hurdes, Gata o Monfragüe, entre otros, están logrando un hueco preferente entre los gustos de los viajeros.

Según destaca en este número el director general de Turismo de la Junta, Francisco Martín Simón, uno de los factores explicativos de este auge radica en la mayor especialización que está adquiriendo el turismo regional. Y es que Extremadura goza de numerosas potencialidades que están siendo explotadas con el propósito de convertirse en uno de los destinos de referencia de nuestro país. Por medio de la campaña ‘Extremadura es agua’ se ha contribuido a poner de relevancia el turismo de agua dulce; no en vano la comunidad cuenta con 1.500 kilómetros cuadrados de costa interior y 65 espacios autorizados que hacen de ella una perfecta alternativa para las vacaciones estivales no sólo para el turismo de ocio, sino también para el relacionado con la salud gracias a la red de balnearios que conforman el proyecto ‘Extre- madura Termal’.

A esto se suma un turismo cultural de calidad, cuyo paradigma es el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que año tras año incrementa su nivel.
Y no menos importante es el turismo asociado al mundo del vino, como bien saben en las comarcas de Tierra de Barros y Zafra-Río Bodión, donde se producen algunos de los mejores caldos extremeños. Ésa es la apuesta que hacen desde la Ruta del Vino Ribera del Guadiana, sumergir al viajero en una actividad fascinante y, de camino, que se imbuya de la historia, la gastronomía o las tradiciones de las localidades que la integran.

Todo esto ha de realizarse transitando siempre por la senda de la sostenibilidad y el respeto al medioambiente. Para que este crecimiento se pueda mantener debe existir armonía entre el desarrollo económico y el cuidado del medio natural, y ésa debe ser la línea que siga la Estrategia Regional de Turismo para el período 2016-2025.
De ser así, un sector que hoy en día supone el 5,4% del Producto Interior Bruto de la región y emplea a más de 25.000 personas puede ayudar a catapultarla hacia un futuro esperanzador en el que todos saldrían ganando.

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