Editorial octubre: 'Nuevos tiempos para el campo'

Los tiempos cambian y la capacidad de adaptarse a ellos es necesaria, ya sea de forma voluntaria u obligada. La agricultura, el campo, el sector primario es importante en cualquier economía y fundamental cuando se trata de una tierra como la nuestra, en la que el campo es un importante motor económico.


Las prácticas en el campo van cambiando. Así, la reestructuración sirve para cambiar viñas viejas por nuevas, llega la mecanización con la recogida de uvas a través de máquinas o la modificación de prácticas como el rebusco, que ya no se pueden entender con el mismo sentido con el que surgieron hace años.


Las nuevas viñas en espaldera facilitan la recogida con máquinas, aumenta la producción y su recogida en poco tiempo, cuando el grado es óptimo. Pero también tiene sus críticos, como aquellos que pueden considerar que la uva recogida con máquina no produce el vino de la misma calidad  respecto a la que se recoge manualmente. La realidad es que en el momento actual las cooperativas y bodegas se ven obligadas a adaptarse a las nuevas realidades, que se van produciendo con sus correspondientes dificultades.


Caso parecido sucede con la práctica del rebusco, que durante años ha servido de apoyo económico para los jornaleros que la utilizaban para ganarse la vida entre la cosecha de la uva y el inicio de la aceituna, o para aquellos que querían elaborarse sus pitarras con la uva del rebusco.


Este año prácticamente no habrá rebusco, entre otras cosas porque el retraso de la vendimia hará que se junte con el inicio de la campaña de aceituna. En cualquier caso, en los últimos años se estaban generando dificultades añadidas como robos encubiertos, daños en las viñas y, en definitiva, la proliferación de un negocio cada vez mayor, sin control fiscal, y lo que es más importante, sin control sanitario.


En este caso es la administración la que debe dar respuesta. El gobierno del PP, con José Antonio Monago, intentó sin éxito desarrollar un reglamento que regulara esta práctica. El miedo a no contentar a todas las partes implicadas hizo fracasar el proyecto. Ahora, el gobierno del socialista Guillermo Fernández Vara acaba de aprobar el reglamento sobre trazabilidad, que marca la obligación de  conocer el origen y destino de los productos. En definitiva la adaptación a los nuevos tiempos es necesaria en todos los ámbitos de la vida, aunque en ocasiones sea más difícil, como en el campo, donde puede resultar complicado casar el peso de las tradiciones con las nuevas necesidades.

 

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