Opinión. ‘Carta abierta a Ramón Espinar’

De Joaquín Pascual, de Fuente del Maestre.

“Querido compañero Ramón Espinar:
Desde hace dos días, leo y escucho, con gran consternación, con lágrimas en los ojos pero también con una indignación que no tiene límites, la sucia campaña de desprestigio que contra ti, y de paso contra PODEMOS, se dedica a difundir ese sumidero en el que se ha convertido el Grupo PRISA.


Tengo que decirte, compañero, que esto que te pasa, esta insufrible, miserable y hedionda venganza, porque no es otra cosa, que contra ti emplean esos medios, no es nada nuevo; porque te quiero expresar bien alto para que toda España se entere que tú eres hoy la diana de todos ellos; pero antes, mucho antes, lo fuimos otros…yo mismo. Y no serás el último mientras un tipo de periodismo infame y abyecto, al servicio del sistema campe a sus anchas. Y digo esto para que después de esta carta y de lo que exprese en ella no venga ningún apesebrado de los medios a decir que estoy combatiendo el periodismo (como han insinuado que haces tú, en tu más que justificada defensa), porque yo jamás combatiré el periodismo objetivo que tiene como misión fundamental informar con verdad…yo combatiré siempre al periodismo que en vez de informar, intenta manipular y crear estados de opinión al servicio de oscuros intereses.

 

Y te explico:

Me llamo Joaquín Pascual Rodríguez, y todos me conocen por “Kimet”. Tengo ya bastantes años y estoy jubilado. Hoy soy militante de PODEMOS y pertenezco al círculo de Fuente del Maestre (Badajoz), el pueblo donde vivo, mi pueblo de origen.

Pero en Barcelona, donde emigré siendo muy joven y donde trabajando realicé mis estudios universitarios licenciándome en Prehistoria e Historia Antigua (Arqueología), milité en la lucha antifranquista afiliándome a la CNT, donde llegué a ocupar cargos de cierta responsabilidad.

Con motivo de la celebración del 1º de Mayo del año 1979, siendo yo secretario de la Federación Local de la CNT de Barcelona, la confederación dio un mitin en local de las Cocheras de Sants, que yo presenté y en el que se sucedieron una serie de actos de los que El País informó, al otro día, en un artículo titulado “Manifestaciones masivas y sin apenas incidentes en todas las capitales españolas”, de la siguiente manera: “En Barcelona, el presentador del mitin de la CNT, en el que participaron unas 5000 personas, acusó a El País de intentar con sus informaciones desprestigiar a la CNT. Se propuso el boicot al periódico y el hasta ayer secretario de la Federación local de Barcelona de la CNT, Joaquín Pascual, quemó un ejemplar”… Ni que decir tiene que esa actuación mía jamás me la perdonaron y, cuando pudieron, se vengaron de la peor manera de mi persona arrojando sobre mi toda la falsedad y la basura de que fueron capaces. Lo pagué, vaya si lo pagué…Como a ti, Ramón, están ahora intentando hacerte pagar, no solo tu valentía y tu actitud de lucha, sino todo lo que Pablo ha denunciado sobre las intrigas de ese grupo y su presidente…y, sobre todo, el no haber consentido ni la más mínima injerencia de ellos sobre nuestra dinámica y nuestro funcionamiento.

¿Cómo me lo hicieron pagar? ¿Cómo se vengaron miserablemente de todo aquello en mi persona? Pues aprovechando un incidente absolutamente fortuito en el que me vi envuelto sin que hubiera habido la más mínima participación por mi parte.

Los hechos son los siguientes:

El 23 de febrero del año 1984, en un desgraciado accidente debido a una explosión de gas ciudad, se derrumba el edificio de la calle Cinca número 35 de Barcelona donde yo vivía, más los dos que se le acostaban por los laterales. Hubo tres muertos en ese derrumbe y a mí me cogió, excepcionalmente,  fuera de mi casa. Perdí absolutamente todo lo que poseía: mis libros, mis recuerdos, el material de mi tesis doctoral, todo; además de un archivo de publicaciones y propaganda de todos los aconteceres de la lucha antifranquista y de la transición que en mi calidad de historiador había ido pacientemente reuniendo.

Y como entre los escombros apareció todo ese material, mucho de él de grupos libertarios, pues las especulaciones policiales injustificadas apuntaron rápidamente a la posibilidad de relación de CNT o grupos libertarios con el incidente de la explosión. Se me detuvo por esta causa y se me “retuvo” (eso fue lo que me manifestó el juez que me puso en libertad) interrogándome la policía, para luego ponerme en libertad sin ningún tipo de cargo al quedar más que demostrado el origen de la explosión y mi falta de relación con la misma.

Pues bien, El País, aprovechando de la manera más torticera, insidiosa y sucia el asunto, se vengó sangrientamente en mi persona de lo ocurrido seis años atrás en el mitin de las Cocheras de Sants, como ahora hacen contigo. Y en un artículo que firmaron dos periodistas, su dios los tenga a buen recaudo, Enrich Company y Albert Montagut, titulado “La Policía detiene a un exmiembro de la CNT que vivía en los pisos derruidos”, que se publica en el  glorioso periódico el 24 de febrero de 1984, no hacen otra cosa que derrochar suposiciones en absoluto contrastadas, impropias de periodistas con ética profesional. Me adscriben a la CNT cuando yo ya no militaba desde hacía más de dos años en ella; me identifican con la FAI (Federación Anarquista Ibérica) de manera absolutamente aleatoria; achacan el derrumbe a una explosión por causa de explosivos que yo tenía en mi casa cuando ni la policía lo dice y no se demuestra nada; aseguran que me aplicaron la Ley Antiterrorista cuando en realidad estuve solo detenido como consta en la documentación del caso. En fin, todo un montaje que pretendía, en primer lugar, la miserable venganza por mi desafío personal a las interesadas informaciones del periódico,  en segundo lugar atacar Movimiento Libertario y a la CNT desprestigiándolo ante la opinión pública (como ahora intentan hacer con PODEMOS) y, en tercer lugar, hacerle, como siempre, el juego a los poderosos puesto que con el chivo expiatorio las compañías de seguros o las distribuidoras  del gas quedaban exentas de responsabilidades, caso de tenerlas.

En fin, querido Ramón, para que veas que esto no es nuevo y que yo mejor que nadie puedo comprender la situación de cabreo e indignación por la que pasas y lo injustamente golpeado que te sientes…pero no te preocupes que a ti a dignidad, honradez y buen hacer no te van a ganar nunca, y menos los de ese grupo. Hiciste lo que tenías que hacer y muy bien hecho, que aquí somos todo lo honrados y éticos que se necesite y más.

Me hicieron sufrir lo indecible; por eso, compañero, no puedo estar más indignado con lo que te hacen a ti…Todo aquello se me ha venido de golpe.

Por eso, también,  le quiero decir a ese medio  lo que le dije entonces: “Me rompisteis un proyecto de vida, me vapuleasteis de la peor manera, estuvisteis a punto de romperme, pero lo que no lograsteis nunca fue doblarme”.

Y si me atacan, si me vuelven a atacar por esto que escribo, si nos atacan, pues que nos ataquen todo lo que quieran y puedan, que mientras más tierra intenten echarnos encima, más mierda se echaran ellos sobre sus cabezas.

Contigo no podrán, como conmigo no pudieron, a pesar de todo, porque aquí sigo con el mismo entusiasmo de siempre; con las mismas ganas de cambiar a mejor este perro mundo que gente como las que te atacan contribuyen a apuntalar; con toda la ilusión de poder ver, de estar viendo, que los viejos luchadores no estamos solos…ahora existe PODEMOS, existe gente como tú, Ramón Espinar, como existen tantos compañeros que habéis dicho “basta ya de tanta ignominia”, qué sí se puede.   

Un fortísimo abrazo, Ramón. La razón y la verdad están contigo.

Fuente del Maestre 3 de noviembre de 2016.

P.D.: Los artículos de prensa referidos pueden consultarse en hemeroteca: El País 2-5-1979 y El País 24-2-1984."  

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