Editorial noviembre: 'Polémica sobre los deberes de los niños'

Cartel de CEAPA sobre la "huelga de deberes"

El próximo fin de semana, por tercera vez, los niños españoles están convocados a una jornada de “huelga de deberes” por la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), que insta a la insumisión en la realización de trabajos escolares los fines de semana del mes de noviembre.

A raíz de este asunto, el pasado 27 de octubre, en la edición digital www.gacetaindependiente.es  publicamos un reportaje (clic aquí para verlo) realizado por Canal Extremadura en el IES “Fuente Roniel”, de Fuente del Maestre, donde alumnado, padres y profesionales de la educación opinaban sobre esta cuestión.

Los promotores de esta convocatoria de huelga esgrimen como argumentos, entre otros, la necesidad de que sus hijos dispongan de más tiempo libre para poder compartirlo con sus padres, realizando actividades propias de su edad; el estrés que se origina tanto en los hijos como en sus progenitores por el exceso de tareas escolares a realizar; y la dependencia que supone muchas veces de unos padres que no siempre tienen la formación necesaria para ayudar a sus hijos. En definitiva, se puede producir una sensación de sobresaturación en el alumno ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos marcados por el profesorado, alterándose así el proceso de enseñanza-aprendizaje. De hecho, muchas familias recurren a profesores particulares, en contra a veces del criterio del centro educativo, para “parchear” este problema.

Por otro lado, podemos encontrar argumentos muy sólidos a favor de los deberes, como son la necesidad de crear un hábito de estudio en los niños desde pequeños; el desarrollo de la autonomía del alumno al organizarse sus tareas, mejorando así la distribución de su tiempo libre; o la necesidad de disponer de unas horas suplementarias para reforzar los conceptos impartidos en el aula.

En cualquier caso parece evidente que en el término medio se encuentra la virtud. Ni tanto, ni tan poco. Los deberes deben estar coordinados por el equipo educativo responsable del niño, de tal forma que no se prioricen en exceso unas asignaturas sobre otras, ni se concentren muchas tareas escolares en la misma tarde. Deben buscar, además, potenciar habilidades en el niño muy diferentes a la de copiar textos interminables, que solo producen hastío en el alumno. Y deben ser ajustados a sus capacidades, para que no sean los padres los verdaderos autores invisibles de la tarea.

Y, por último, también debe reflexionar toda la comunidad educativa si detrás de esta polémica se encuentra la enorme cantidad de actividades extraescolares en las que están apuntados los niños. En definitiva, y como decíamos antes, en el término medio se encuentra la virtud.

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