Los colegios públicos fontaneses mantuvieron vivo el espíritu carnavalero

En un viernes atípico, en el que los fontaneses no han podido disfrutar del tradicional pasacalles de los alumnos de los tres colegios públicos, la guardería municipal y de alumnos de secundaria del IIES. Fuente Roniel, que el pasado año se sumaron a la iniciativa,  en los colegios Cruz Valero, San José de Calasanz y Miguel Garrayo han celebrado actividades a lo largo de la semana.

En los tres colegios, la figura de “la Patarrona” ha sido de nuevo el eje en torno al que han girado las actividades. Una figura que simboliza la alegría y el espíritu cómico y divertido propio de estas fiestas. Así, como nos han contando desde los propios centros, los alumnos han venido cada día a clase vestidos del revés, con el pelo “a lo loco”, con calcetines de distinto color o pajaritas y corbatones de payaso, con mascarillas de colores o adornadas, disfrazados de distintos oficios, de personajes de cuentos y hasta en pijama. “ Lo hemos celebrado a lo grande con todo el centro, aunque este año se haya quedado de puertas para adentro. Pero los niños tienen derecho a vivir y disfrutar de su carnaval”, ha comentado Sheyla Zambrano, del equipo directivo del colegio Cruz Valero.

En este centro educativo han realizado un concurso de máscaras, que luego se ha expuesto en el exterior. Y el el San José han montado una exposición con los disfraces de otros años. Han decorado la fachada, puertas, han ambientado pasillos, y, a través del AMPA, se han realizado antifaces muy trabajados con los que se ha hecho un vídeo.

En ambos centros, este viernes 12 de febrero han realizado el pasacalles en el patio y las zonas traseras. En el primero, los disfraces han sido de temática libre, mientras que en el San José de Calasanz se han disfrazado de emoticonos. Una temática, la de las emociones, directamente relacionada con el proyecto de centro, como ha explicado la directora María José Morgado: “Hemos querido que en estos días prime la alegría, la felicidad y la diversión. Los niños lo viven así, despreocupadamente, son espontáneos y alegres por naturaleza, y es una suerte trabajar con ellos porque te contagian fácilmente todas esas emociones positivas”

En el colegio Miguel Garrayo optaron, este jueves 11, por celebrar en el patio “la boda de la Patarrona”. Para tan importante evento, los alumnos han acudido vestidos de manera elegante, y se han cuidado todos los detalles, como los anillos o el ramo que la novia ha lanzado a los presentes. Hasta los “sobres” del convite a los novios han estado presentes. “Por las circunstancias que vivimos, lo único que se ha aplazado es el banquete y la luna de miel”, ha comentado entre risas su directora, Nati Maqueda.

Este año no hay actos público, y también se aplaza el pregón escolar: Un acto novedoso que comenzó el año pasado a cargo del alumnado del Cruz Valero.

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