Extremadura, en la defensa y custodia de la fauna salvaje

Entre los agentes representados en esta lucha se encuentra AMUS

En marzo del 2020, a la par del estallido de la pandemia, se creaba el grupo de trabajo ‘Amenazas fauna’ en Extremadura. Hace ahora un año de esta trayectoria y desde entonces se han cursado decenas de procedimientos en casos de delitos contra la fauna.

Extremadura desarrolla un trabajo multidisciplinar en una plataforma en el que están representados estamentos como la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura, Agentes del Medio Natural, Seprona de la Guardia civil, profesionales acreditados y los dos centros de recuperación que operan en la comunidad autónoma como son los Hornos (Sierra de Fuentes) y AMUS .

La Comunidad Autónoma de Extremadura es referencia internacional en valores de biodiversidad. Sus ambientes y ecosistemas tan dispares y con un excelente grado de conservación hacen de este territorio un santuario único de especies amenazadas, algunas de ellas endémicas. Cumplir y hacer cumplir todas las trasposiciones legales europeas para velar por estas especies es algo más que un compromiso, es una responsabilidad.

En la forma y el formato tradicional de presentar a la ciudadanía qué se hace por la conservación de la naturaleza, en muchas ocasiones nos hemos quedado en los mensajes e imágenes clásicas de siempre: liberando un animal salvaje recuperado en un centro de recuperación, reforestando áreas degradadas, limpiando zonas contaminadas…sin embargo, la defensa y protección de la vida salvaje es mucho más que eso. Existen amenazas y problemáticas intencionadas o no, a las que hay que dirimir responsabilidades administrativas o penales cuando se comenten infracciones contra la fauna silvestre.

Este grupo de trabajo bajo la coordinación de la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura y con la ayuda de los efectivos del Seprona de las Guardia civil y de los agentes del Medio Natural focaliza sus acciones en la identificación de estas grandes problemáticas: electrocución en línea eléctrica, colisión entendido eléctrico, disparo, envenenamiento, enganche en alambrada, atropellos en el caso del lince ibérico o el ahogamiento en canales de riego y de gomas de extracción de agua para el caso por ejemplo del Desmán ibérico. Cada ejemplar afectado por estas causas, es recogido con un levantamiento oficial en el contexto de una cadena de custodia, que trasladará el animal hasta el centro de recuperación pertinente en donde se le practicará la necropsia con el consiguiente informe forense.

La creación de este grupo de trabajo supone un salto cualitativo en la custodia y protección de la naturaleza pero también representa el destacado nivel de madurez y profesionalidad de estamentos públicos y privados. Como muy pocas veces, es un ejemplo del trabajo en verdadero maridaje entre profesionales, funcionarios y entidades del tercer sector como puede ser AMUS. En este sentido, el trabajo de los centros de recuperación adquiere un papel decisivo en el dictamen de los fallecimientos y en ser centinelas de los problemas que hacen que estas especies estén rarificadas o en declive.

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