Miguel González llevó a cabo el primer pregón de exaltación a la Virgen de la Cabeza en Fuente del Maestre

“Siempre tuvimos muy claro que no había otra persona mejor para realizar este pregón que Miguel González”, preconizaba Agustín Grajera durante el acto de presentación del I Pregón de Exaltación de Nuestra Señora de la cabeza, celebrado este viernes 29 de abril en la Parroquia de La Candelaria, tras un emotiva eucaristía en memoria de los hermanos de La Cabeza ya fallecidos. “Es una persona entusiasta y comprometida con su pueblo, que colabora con todas las asociaciones que se lo piden, y al que le encanta divulgar el patrimonio de su pueblo”.

Con estas palabras se presentaba a un visiblemente emocionado Miguel González Zambrano, que volvió a realizar un paseíllo por la crujía del templo parroquial “como el torero que lo hace en la Maestranza, Las Ventas o Vista Alegre” , hablándole de tú a tú al Cristo de las Misericordias , al que pidió su bendición antes de ser colocado “ en uno de los principales carteles de mi ciudad”. Y así, vestido de azul, “oro y verde esperanza”, comenzó a pregonar en tono responsable y a la vez muy alegre “las grandezas de tu madre, de la Madre”. Una Madre que, comentaría, es muy venerada en todo el mundo, confraternizando así a fieles de distintos continentes.

Una idea que fue resaltando en distintas partes del discurso: la de que la Virgen de la Cabeza es la Virgen del Mundo porque, principalmente, es la Madre del Creador. Y, por tanto, como madre, es la encargada de proteger todos los elementos de la naturaleza; y especialmente a todas las criaturas que sufren, como – fue relatando -,  las personas que sufren los conflictos armados, las mujeres que son víctimas de la trata y de la violencia de género, los niños a los que se roba su infancia, así como a los enfermos y las personas mayores, como “Virgen de los Ancianos Desamparados”.

Este título tiene en Fuente del Maestre un fuerte arraigo ya que, como contó con rigor y exactitud, fue en un mes de abril de 1917 cuando llegaron a la localidad las Hermanitas de los Ancianos Desamparados: Una congregación que, en la residencia que se ubica al lado de la Iglesia de San Lázaro (la casa donde siempre ha habitado la imagen) , se encargó de cuidar de personas solas y ancianos enfermos hasta el año 2003. Posteriormente, tomaron el testigo hasta la actualidad las Hermanas de Marta y María.

También relató con precisión cómo hace un siglo, el fontanés Eduardo Silva solicitó al Rey Alfonso XIII que concediese a la Hermandad el título de Real, del que este año se celebra el Centenario. Porque la Virgen de la Cabeza, y así reza en el mosaico de azulejos que se inaugura este domingo tras la procesión, y la llegada de la Virgen a su hogar de siempre, es “Patrona de los labradores, Hacendados y Autoridades Eclesiásticas”. Pero Miguel González, con conocimientos más que contrastados y sentido de la justicia, exalta y proclama que la Virgen de la cabeza, “no sólo es de los labradores, sino también de los braceros, jornaleros y agricultores que desde el  amanecer y hasta la puesta de sol, dan su vida por cada semilla, por cada raíz, por cada planta y por cada fruto, a los que tratan con el cariño que profesa una madre a su hijo”. Tampoco se olvida de pedir protección “a los que siembran, podan, injertan roan, curan, los que al llegar tus fiestas dejan los avíos, el tractor y los remolques, para lucir sus mejores galas”.

No se olvidó tampoco de pedir que vuelva la ansiada y necesaria lluvia a todos los parajes y lugares del término municipal fontanés, que fue nombrando  detalladamente para el asombro de los presentes, que irrumpieron en aplausos (como en otras partes emotivas del pregón) .

El pregón terminó en el presente festivo de estos días de celebración tan especiales: “¡Qué el pueblo entero despierte con el fervor reluciente !”. Y, con el lema de Don Luis Zambrano de “Ánimo y Adelante”,  animó a los costaleros a llevar con cuidado y fervor “a la Reina” de los fontaneses, a la patrona de sus campos y sus gentes.

La reseña de este pregón podría terminar aquí, pero sería una reseña mutilada. Porque lo que hace Miguel González es, por encima de todas las alabanzas, de los datos históricos, toponímicos, culturales, folklóricos y devocionales que despliega, lo que hace es volver a sentir el niño que fue. El niño cuya primera catequesis estuvo precisamente en la iglesia de San Lázaro, y en el rostro “aniñado” y alegre de esta virgen. Y de ahí que, utilizando los versos de una conocida oración que se ha rezado a la Virgen de la Cabeza en sus antes novenas y ahora septenas, fue entrelazándolos con su propia historia de fe hacia la virgen: Una oración que habla de un niño que reza y que luego se aleja por otros caminos, hasta que descubre que ella siempre está ahí, como lo está cualquier madre, “la que nunca se cansa de esperar”.

González Zambrano, a través de este magnífico pregón, ha relatado su propio reencuentro con La Madre, y ha vuelto a sentir lo que sentía en su infancia cuando tenía delante ese bello rostro.

 Y por eso ha conmovido, estremecido y removido a todos los que asistieron al acto, que le ovacionaron al final como a un gran diestro: Porque lo escribió y lo proclamó desde el recuerdo vivo de ese corazón, todavía puro e inocente. Brillante discurso entonces, por verdadero.

Tras el pregón, le fue entregado un cuadro con la imagen del azulejo citado. Por último, el Vicario Parroquial D. José Antonio Sequeda quiso lanzar la idea de que, como ya han venido comentando estos días miembros de esta Real Hermandad, se traslade a la Corporación Municipal la iniciativa de que la Virgen de la Cabeza pueda ser nombrada “Alcaldesa Perpetua” de Fuente del Maestre.

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