La musivaria en Perceiana

Diréis que qué tiene que ver todo esto con Villafranca y su historia. Pues bien, desde pequeño he estado escuchando historias sobre hallazgos en la localidad, encuentros fortuitos que se producían al levantar una calle para asfaltarla de nuevo o, simplemente, para realizar la instalación del gas. Pero eran solamente eso: rumores. Con el siguiente texto, he querido recopilar todas esas habladurías y comentarios, intentar darles veracidad y relacionarlos con el tema que nos ocupa: los mosaicos.

Por todos es sabido que Perceiana (Villafranca) fue un lugar de paso importante en el camino que conducía a Emérita. Una especie de “posada” o lugar de descanso a partir de cual se fue formando un pequeño asentamiento, como lo demuestran los diferentes hallazgos que se han producido en el centro de la localidad. Los restos de esta época, localizados en el núcleo urbano, quedan restringidos en un perímetro de unos 200 metros cuadrados, donde se han localizado mosaicos, monedas, estructuras….

Voy a ir describiendo hallazgo por hallazgo, situándolo y analizando la veracidad que hay en los comentarios que he ido recopilando.

El primero de ellos lo situamos en la calle San Bartolomé, a la altura de la antigua bodega. Pude hablar con el dueño de dicha bodega y me comentó que, en los años 80, al levantar la calle, aparecieron pedazos de mosaicos que, supuestamente, se llevaron para estudiarlos pero que, a mi parecer, fue una estratagema para poder continuar con la obra y sabe Dios dónde acabaron esos pedazos, ya que nunca se volvió a saber nada de ellos. Pero aquí viene el dato que podría confirmar este rumor. Hablando de esto con el personal del MUVI me confirmaron que, a escasos metros de esa bodega, en la esquina de la calle Marqués de Valdegama con la calle San Bartolomé, durante la misma década de los 80, más concretamente 86-87, apareció un mosaico completo que, a día de hoy, continúa en el emplazamiento original, ya que se protegió y quedó oculto. ¿Serían esos pedazos hallados en la bodega partes del mosaico que se halló en la esquina? ¿O se trata de mosaicos diferentes? Estamos hablando que la distancia entre un punto y otro es de 10-12 metros, con lo cual, se trataría de una gran pieza, pero, teniendo en cuenta los que están situados en las paredes del MNAR, todo es posible. En cuanto a la cronología de dicho emplazamiento, se vincularía con la TardoAntigüedad ¿Por qué? Pues sencillamente porque hace un par de años se abrió la calle, más concretamente la esquina opuesta, y aparecieron bajosimperios que fueron notificados al museo y ya sabemos que las monedas, junto a la cerámica, constituyen un registro fósil esencial para datar un yacimiento.

Bodega de la calle San Bartolomé, lugar del hallazgo de los mosaicos en los años 80

¿Cómo era el mosaico? Pues es un dato que ya no poseo, supongo que tendría que localizar a los obreros que levantaron la calle, allá por los años 80, y que me hicieran una descripción aproximada de lo que vieron aquél día. Es un gran trabajo de investigación y, en estos momentos, no tengo el tiempo suficiente pero que, sin duda, es algo que me encantaría conocer. La buena noticia es que el mosaico sigue ahí, esperando a futuras intervenciones.

Continuemos. El siguiente punto a citar es la calle Santa Eulalia. Ya la toponimia nos da una pista de que la zona lleva habitada desde hace mucho tiempo. Según la tradición local, la mártir nació en esta calle. Sin embargo, este dato no está demostrado pero, como siempre digo, “cuando el río suena…”. Este espacio es también conocido como “El Villar” y, desde el siglo XIX, se registran hallazgos, entre los más destacados, la famosa “Tegula de Villafranca”. Y, por supuesto, y siguiendo con el tema, también se han hallado fragmentos de mosaicos. El siguiente punto, ya cruzando el canal que atraviesa la localidad y que por aquel entonces sería un riachuelo es en la “Carrera Chica” a la altura de la churrería y justo enfrente del antiguo “Valenciano”, donde seguro que muchos de mis lectores, cuando eran niños, iban a comprar chucherías. En los 80-90, al abrirse la calle, apareció una estructura abovedada, que la gente del museo relaciona con un baptisterio y que sería una hipótesis bastante acertada pues un edificio de estas características tiene que poseer agua y el río se encuentra a escasos metros. Me contaba Pepe, personal del Museo, que la obra quedó a la vista de curiosos que cogían piezas y se las llevaban. Las únicas piezas que se recuperaron de ese yacimiento fueron gracias a la labor del alcalde que, ni corto ni perezoso, fue casa por casa de los obreros que habían participado en la obra, pidiéndoles lo que se habían llevado y, gracias a él, hoy en día se conservan algunas piezas de ese lugar. Para finalizar con los lugares de interés, debemos señalar el espacio que ocupa “La Peña” justo al lado de esa churrería, que citaba anteriormente, y en cuyas obras de rehabilitación se hallaron columnas y pilastras.

Por tanto los hallazgos se agrupan en torno a una decena de metros, no muy separados unos de otros, lo que parece afirmar que el asentimiento durante la Edad Antigua se produjo en lo que hoy en día son las calles: San Bartolomé, Santa Eulalia, Carrera Chica, Solís, Lepanto. Hay que imaginarse en aquella época un espacio habitado en torno al río que constituiría el núcleo fundacional de la población. Ya en época cristiana, durante la reconquista, el centro del pueblo se erigiría en torno a la Plaza Vieja, pero eso ya es otro tema, muy alejado del que nos compete. Es posible que estos lugares mencionados fueran el lugar elegido para edificar grandes villae o domus urbanas con peristilo central y de ahí la presencia de mosaicos. Lo que está claro es que el fenómeno de los mosaicos no se circunscribe solo al espacio urbano de Villafranca. En las vitrinas del Museo hay un fragmento de mosaico, con teselas de varios colores: oscuras, blancas, grisáceas…que fue donado por un agricultor de la localidad, tras haberlo encontrado de manera fortuita mientras trabajaba su tierra pero que, por desgracia, no aportó datos de su lugar de aparición y, hoy en día, está descontextualizado. En este sentido, al haberse hallado en el campo, podemos confirmar, casi sin dudas, que pertenecería a una de esas majestuosas villae que se convirtieron en auténticos palacios rurales y que estaban inscritas en una propiedad de explotación agropecuaria y de los recursos que poseía el entorno. Algunos ejemplos de estas villae serían: La Huerta de los Curas, posiblemente Villargordo…

Como podemos observar, Villafranca está sumida en la historia desde sus más tempranas fases. Basta con escuchar, recopilar y contrastar datos. Estoy seguro que, tarde o temprano, esos mosaicos junto con más materiales, saldrán a la luz y podremos hacernos una idea aproximada de lo que se esconde bajo las calles de este pueblo. Muchas gracias a Gabriel por haberme facilitado datos sobre la bodega y a Pepe, del MUVI, cuyas aportaciones me han venido muy bien para completar información para desarrollar este análisis.

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